CORONAVIRUS, INFLACIÓN, INDIVIDUALISMO

viernes, 15 de enero de 2021


La segunda ola de contagios del desastroso COVID-19 se aproxima a nuestras latitudes a pasos agigantados. Un grupo de irresponsables individualistas le rinde pleitesía extrema a sus deseos primarios más elementales, fomentando el tan temido contagio. 



Los EEUU sufrieron en sólo 24 horas 4.500 fallecimientos. Escalofriante guarismo que amenaza con incrementarse. En la hermana Nación de Brasil colapsó el sistema sanitario. En Manaos el panorama es desesperante, deben seleccionar a qué pacientes le suministran oxígeno por la escases del mismo. En el estado de Amazonas, el gobernador Wilson Lima, decretó un toque de queda de 11 horas diarias para poder disminuir los contagios masivos.  

En Argentina aumentan los casos de coronavirus, no obstante, una franja social desaprensiva pretende proceder en su cotidianidad como si nada pasara. Se agolpan sin distancia social en playas, balnearios y encuentros sociales en irreflexivo desafío a los consejos de los preocupados sanitaristas. 

¿Qué tiene que suceder para que ciertas personas tomen conciencia de la crisis que el planeta soporta? Parece que no les importa si se enferman o contagian mortalmente a sus propios familiares. Con tal nivel de ignorancia y egoísmo es muy difícil lidiar. 

El mundo se encuentra en recesión profunda. La economía se desploma por imperio de los contagios masivos que paralizan las proyecciones en dinámica de inversión. Nuestra Argentina no escapa a los parámetros mundiales, Coronavirus más una inflación insoportable sumado a una puja política interna que no cesa en sus peleas partidarias y egoístas que dibujan un panorama muy difícil de afrontar. Pero no tenemos opciones, luchamos o perecemos, no hay lugar para medias tintas…

La tan mentada sombría “segunda ola” de contagios amenaza con propagar con más celeridad la epidemia reinante. Sólo la vacunación masiva y responsable puede detener esta terrible doliente realidad planetaria. 

¿Cuánto aprenderemos de esta singular crisis? Esperemos que lo suficiente para que no se repita otro episodio mundial de tanta gravedad masiva. 

Dentro de los irresponsables que mencionábamos se encuentra un importante número de dirigentes que jugaban al lúdico ajedrez político con la vida de sus semejantes. 

El bien individual está firmemente sujeto al bienestar colectivo. Es esta una de las asignaturas pendientes que tanto parece que nos cuesta asimilar. Ya lo dice constantemente el Papa Francisco: “¡Nadie se salva solo!”… La salida es colectiva, sin exclusión de ningún individuo. 

La inflación posee causas humanas de inconducta social. Especular para ganar más, encarecer productos hasta el absurdo que se tornan inaccesibles para millones de personas. El encarecimiento deliberado de productos alimenticios de consumo popular equivale a un suicidio del mercado nacional. 

Responsabilidad para vivir, compromiso humano solidario para evolucionar, amor al prójimo para ser dignos de la vida que el creador nos regaló. Lo demás es una anécdota teatral de la danza cósmica de los pares de opuestos. 

“La belleza salvará al mundo”- dijo Dostoyevski y tiene razón. La belleza es parte de la VERDAD, la cual encierra los sublimes ideales de superación y AMOR al TODO…


             Máximo Luppino


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Razones para quedarte en tu país

1.- SE VAN, O PIENSAN EN IRSE.

No es de ahora, no; comenzó hace un tiempo, impreciso, de a poco.

Hoy hablar del tema es ¿algo de moda?, ¿una consigna política? ¿un intento de instalar un estado anímico generalizado quien sabe por quién y para qué? No está claro; tal vez de ello todo un poco, y más.

Lo cierto es que ocurre. En las redes sociales, en los medios masivos de comunicación, en reuniones de amigos y parientes, se habla de las ganas, la necesidad, o el imperativo de irse a vivir a otro país porque en el nuestro, Argentina, ya no se puede o no se podrá vivir más.



A la vanguardia de este éxodo real o potencial van los jóvenes. Algunos ya han partido, a distintos puntos del planeta. Marchan, en general alentados por proyectos individuales, o ni siquiera eso; más bien a ver qué pasa, “qué sale”, y emprenden y realizan, en sus nuevos destinos, actividades y trabajos que acá no harían, por razones diversas: mal pagos, clandestinos o en negro, sin cobertura médica, no propios o aceptados en su clase social, etc. Así se convierten en lavaplatos, cocineros, jardineros, peones de cosechas de kiwi o arándanos, instructores de ski, niñeras, petiseros de equipos de polo, modelos publicitarios, mozos de cruceros, guardavidas de balnearios. Todas actividades muy dignas, por cierto, y, algunas, hasta necesarias.

A ellos parecen sumarse ahora familias que, según dicen los medios de comunicación (habría que ver…), vislumbran en la vecina República Oriental del Uruguay un paraíso terrenal para instalarse, charco del Plata mediante.

2.- QUE ES LO PASA. QUE REALIDAD SE VE.

Claro que, en modo alguno, nadie tiene derecho a juzgar las decisiones que en tal sentido se quieran tomar. Es más, de un apropiado y razonado análisis de la realidad, uno hasta podría coincidir, y, porque no, sentir también las mismas ganas o necesidad o el imperativo de marcharse, de dejar la Argentina, ésta nuestra Patria dónde hemos nacido, nos hemos criado, y tantas cosas importantes más.

Claro que sí. Si hoy todos, o casi todos, vemos con preocupación, bronca o tristeza (o todo junto también) un país infectado, asfixiado y sacudido por una infinidad y diversidad de actos, hechos, omisiones, dichos, maledicencias, indiferencias, delitos, engaños, egoísmos, ambiciones, intereses de clase, intereses de partidos, deseos ilegítimos de enriquecerse, soberbias, ganas de trepar y no cumplir el debido cursus honorum de la política, ganas de figurar, rencores, odios, mediocridad en las expresiones públicas, en los discursos, debates, y en las notas periodísticas radiales, televisivas y escritas. Actos todos que generan en mentes y corazones mucha desazón, irritación, y pena. Claro que sí.

¿Y quiénes son los responsables? Uno tiene siempre a mano como primera respuesta, y con parte de razón sin duda, que es la dirigencia política la que con su accionar, de años (¿lustros, décadas, siglos?; lo mismo da), es la culpable de la desintegración del alma de la Patria. Es esa dirigencia, con sus actos de corrupción, promesas electorales incumplidas, miopía alarmante para construir políticas de Estado, ineficacia para acordar medidas de largo plazo que solucionen problemas graves como el hambre y la pobreza más allá de las luchas partidarias, siendo que a la par sus patrimonios personales crecen en modo injustificable y escandaloso.

Ahora bien, ojo, no son sólo ellos, los políticos. También otros debilitan y lastiman el alma de la Patria, con distintos grados de responsabilidad, por supuesto. Por ejemplo: los especuladores en las cuevas financieras, los dueños de capitales en fuga, los ciudadanos que evaden impuestos, los sindicalistas devenidos en empresarios millonarios y en eternos dirigentes, los empresarios que negrean trabajadores, los gremialistas docentes que hicieron de la educación no una vocación sino feudo personal, una gran parte de funcionarios del Poder Judicial que con sus omisiones y negligencias han hecho de la Justicia no un servicio sino la institución con peor imagen en la ciudadanía; los conductores y participantes estables de los programas frívolos del mediodía de la TV dónde el chisme y la vida de otros es leiv motiv para que profesionales del micrófono pasen horas enlodando vidas ajenas y llenando de bosta los corazones y las mentes de los televidentes; periodistas que noche a noche, mañana a mañana, deforman la verdad de la realidad de acuerdo con el dinero que reciben ellos o sus jefes de uno u otro sector y se convierten así en fogoneros de una grieta que enfrenta y desangra.

Y así vamos, entonces. Y la realidad se nos representa, si es que la queremos ver, cada día en los rostros de millones de pobres, niños desnutridos en el país de las cosechas y las vacas, jubilados y un final de vida precario y de indefensión, un aparato productivo y una economía devastados antes y ahora por un cuarentena sin parangón en el mundo; el desaliento de los que trabajan y no pueden ver el fruto de sus esfuerzos, las fábricas que se cierran, las pymes que quiebran, los sueños de emprendimientos que quedan truncos, los campos que quedan desiertos, la inseguridad que nos jaquea (la de la vida, la de la integridad física, la de pagar el alquiler, la obra social, etc.). Y una realidad que avanza en temas que, de lograr instalarse, herirían de muerte al alma de la Patria: la educación sexual infantil en las escuelas sin respetar la autoridad de los padres, la eliminación de la vida en el seno materno desde el momento de la concepción, la ideología de género que no es lucha por la justa igualdad de las mujeres sino que es arma de destrucción del orden natural y la familia; las enciclopédicas currículas escolares dónde no se enseñan la vida y los ejemplos de los héroes de la Patria, dónde la épica y la gloria de nuestra historia se explica como un tedioso prospecto de un supositorio.

Agrava ese cuadro de situación, esa nuestra mirada de testigos de la realidad, un mundo globalizado que no respeta identidades culturales de Pueblos y Naciones, un mundo internacionalista donde el individualismo conspira contra el Bien Común, y el consumismo y el materialismo arrasan con la esencia cultural y espiritual de la persona humana. Un mundo globalizado que promueve desde una tecnología cada vez más invasiva y dominante, que sea posible una felicidad sin bien y sin ética, un bienestar asociado al consumo y al tener, una comunidad de personas virtual y no real, un libertad sin responsabilidad, derechos sin obligaciones, y la construcción de fantasiosos futuros individuales dónde la felicidad será la consecuencia de hacer lo que uno quiera, sin estar vinculado, obligado ni integrado, a las comunidades fundamentales para el desarrollo y el bien de las personas: la familia, las escuelas y universidades, las asociaciones, la empresa, la Patria; y todo ello de un modo tal que pareciera ya vislumbrarse la posibilidad totalitaria de un mundo regido por un gobierno único, dónde hombres y mujeres, desvinculados de aquellas comunidades, arrasadas sus identidades culturales y nacionales, serían presa de todo tipo de dominaciones, en especial a través de la tecnología que hoy atrae como sirenas a marineros en el mar, pero será calabozo del hombre al fin.

3.- PORQUE QUEDARSE, ENTONCES.

Agotador panorama; sí. Dura realidad; como para no desanimarse. Claro que sí. Pero ojo, tener en cuenta: todo ello no sucede sólo acá en Argentina; tenemos lo nuestro, ¡que cruz!, pero hay cosas que son de todos; universales.

3.-A.-Por lo pronto, para empezar a pensar porque debemos quedarnos acá, en Argentina, y desechar la idea de emigrar como un escapar, un huir, (salvo proyectos firmes en concreto) habría que pensar en:

No avergonzarnos de nosotros mismos. Veamos que tenemos cuestiones para enorgullecernos.
No victimizarnos. Ya hubo momentos difíciles, o peores, en el país, y nadie se fue; al menos en masa. Las poblaciones que emigran en masa, de África, de Siria, viven verdaderas tragedias, persecuciones, muerte, miseria.
No pensar que me da o me debe dar a mí el país, sino que debo yo darle, devolverle, retribuirle. Como en una familia: mis padres como hijo me dieron bienes temporales, culturales y espirituales. Pues bien, entonces, los hijos tienen un deber de retribución, que es material y moral. Justicia conmutativa, diría Aristóteles; Tomás de Aquino también.
Gozarme en lo recibido, agradecerlo, para vencer los lazos envolventes del inconformismo que provocan el consumismo y el materialismo; para derrotar así la tentación del individualismo y el egoísmo.
Nadie puede ser feliz en una comunidad que no lo es. Nadie puede ser feliz en su propio encierro. Mi bien individual no me basta; necesito del Bien Común. Como pasa en una familia unida.
3.-B.- ¿Qué es la Patria? Tenemos que preguntárnoslo, saberlo.

Una pista. Todos recuerdan cuando Juan Pablo II en sus peregrinaciones por el mundo, cada vez que llegaba a un país, descendía del avión, se postraba y saludaba con un beso la tierra que visitaba. Era más que un mero gesto protocolar. Era un reconocimiento a la identidad y existencia de la comunidad nacional que lo recibía.

La Patria no es un nombre, una bandera, no es sólo la tierra de los padres, ni mucho menos el Gobierno ni el Estado. La Patria es una empresa común, una comunidad de destino, de ayer, hoy y mañana. Un destino común que une a un pueblo a través de la historia y hacia el futuro.

Es importante entender que cada uno de nosotros no es el ombligo del mundo; es importante que entendamos y sepamos descubrir, como hecho fundamental y trascendente, que somos, desde que nacemos, parte activa y vital de una continuidad solidaria de generaciones, de argentinos que se han esforzado, disfrutado y sufrido en y por nuestra Patria. Somos nosotros, pero también, y juntos, con nuestros muertos y con los vivos por venir.

Si no lo entendemos, y vista la realidad antes descripta, es más fácil sacar el pasaje de avión e irse para no volver. Pero, sin Patria uno corre el riesgo de volverse un desarraigado. Pío XII enseñaba que «el hombre no se sentirá jamás firmemente consolidado en el espacio y en el tiempo sin territorio estable y sin tradiciones».

Somos entonces parte de una Nación que tiene una Patria, somos integrantes de un pueblo que ha heredado y que debe transmitir una herencia común, un patrimonio de bienes espirituales y materiales comunes. Somos una comunidad continuadora de generaciones pasadas, solidaria con las contemporáneas, y responsable de las venideras.

Si las raíces no se hunden en la tierra, no hay frutos. Si no se siembra bien, no se cosecha. Hay flores bellas porque hay raíces firmes en el suelo. Con nosotros también sucede así. Somos lo que somos porque tenemos raíces en la Patria. No podemos renegar de esa herencia: idioma, educación, religión, familia, amigos, idiosincrasia, cultura. Todo ello nos ha constituido como las personas que somos y nos identifica física y espiritualmente. Es mucho lo recibido, heredado, sin mérito, sin haber hecho nada. Entonces, hacía lo recibido, tenemos un deber de gratitud con quienes nos precedieron e hicieron una etapa de la Patria. Y somos además responsables de conservar esa herencia, mejorarla, transmitirla a las generaciones venideras. Porque Argentina no somos sólo nosotros hoy. Son también los que ya no están, nuestros héroes, nuestros abuelos, los poetas, escritores, artistas, educadores, militares, científicos, trabajadores, chacareros, profesionales. Y también los que vendrán, nuestros hijos, nietos.
¿Entonces, que tengo que hacer? Quedarte acá. ¿Para qué? Para colaborar, desde la vocación que sigas, desde el trabajo que emprendas, el estudio que realices, con la imprescindible tarea de lograr el Bien Común. ¿Cómo? Mediante la virtud del patriotismo, que es virtud y no burdo patrioterismo. Y ahora veamos entonces el amor a la Patria, el amor sensible y el amor eficaz.

3.-C.-Del amor sensible, de la emoción:

Todos, pocas o muchas veces, hemos tenido la oportunidad, o la emoción espontánea de enorgullecernos con algún hecho, acto, evento, actividad, premio, dónde apareciera nuestro símbolo celeste y blanco, o el nombre de Argentina. Desde el ámbito deportivo, sean disciplinas individuales o equipos de selección, hasta importantes logros científicos internacionales. No los voy a enumerar; los conocemos. Y podríamos buscar más. Hay cientos, a lo largo de doscientos diez años de historia.

¿Por ejemplo?: el otro Maradona; Diego no. Esteban Laureano Maradona: médico rural, modesto y abnegado, cincuenta años ejerciendo la medicina en Estanislao del Campo, una localidad de Formosa. Averigua como fue que estando de viaje en tren a Rosario pidieron un médico urgente en una estación de un pueblo perdido de lo que hoy es Formosa, y él se bajó para salvar una vida; se bajó y se quedó.

Cuantos héroes de las guerras de la independencia, de las más reciente de Malvinas. Cuantos científicos reconocidos mundialmente. Santos y santas, tenemos también. Tres Premios Nobel. Escritores que han embellecido la literatura y el lenguaje. Pintores. Cineastas. ¿Cómo no saber la vida y acerca del ejemplo de Luis Piedrabuena, de Francisco Pascasio Moreno (el perito), del Almirante Guillermo Brown?

Está también la gente que no tiene su apellido en las calles, avenidas o pueblos, pero que existió y existe. Gente laboriosa del interior profundo, del campo en todas sus variantes, de las cordilleras y del mar, del conurbano y el desierto.

Conocer nuestra historia. Conocer nuestra geografía. Conocer nuestra buena gente. Pocos países en el mundo pueden mostrar al turismo una variedad de paisajes, de espectáculos naturales, de tradiciones y costumbres como el nuestro. Pero no sólo es para los turistas. ¿Quién podría decir que conoce su país sin haber visitado las Cataratas del Iguazú, los Cerros de la Quebrada de Humahuaca, la Ruta 40 en Salta al Norte y en la Patagonia al Sur, los viñedos de Mendoza, la solemnidad y el trabajo de las estancias y chacras de la Llanura Pampeana, la Ruta de los Siete Lagos, Bariloche, Península Valdez, la Bahía de Ushuaia, el Glaciar Perito Moreno?

Fiestas, tradiciones y costumbres. Música y danzas. Advocaciones religiosas, de la Iglesia Católica y de las populares. Y ni hablar que somos un verdadero crisol de razas y pueblos. En nuestro país conviven pacíficamente, como en ningún otro lugar del planeta, hombres y mujeres de pueblos, países, religiones, etnias y razas provenientes de los cinco continentes. Un estudio sociológico que leí y no puedo citar con precisión por no recordar su título y autores, sostiene que si hubiera que elegir un país que representara y resumiera al mundo ese sería la Argentina como síntesis de la población mundial, histórica y actual.

Karol Woyjtila siendo obispo de Cracovia escribió: “No nos desarraiguemos de nuestro pasado. No se puede forjar el alma del joven polaco si se lo arranca de éste suelo profundo y milenario. En efecto, dejado de saber quién es, se convierte en presa fácil. La Patria es nuestro gran amor. Que nadie se atreva a poner en tela de juicio nuestro amor a la Patria. Que nadie se atreva”.

Este es el amor sensible, el de la emoción; o el que debiéramos tener, sentir, profesar. ¿Por qué estando afuera se la extraña? ¿Por qué en el exterior nunca se deja de pensar en la Patria?

Como enseña el Catecismo: primero conocer, conocer para amar, y una vez que pueda amar podré servir.

3.-D.- Del amor eficaz, del hacer, del obrar.

Este es el otro amor, el complementario del anterior. Es el amor del hacedor, del constructor. Es más arduo que el primero. Se hace camino al andar, como dice Machado. Y acá entonces tiene que florecer la virtud del patriotismo, la que enseña y explica Tomás de Aquino.

Como toda virtud, se adquiere por el hábito de repetición de actos virtuosos. El patriotismo no es un pecado, no es fanatismo; es una virtud. Las gestas heroicas, las luchas de la independencia, las épicas luchas de resistencia a los totalitarismos y a los imperios, las han llevado a cabo los pueblos patriotas.

Los actos virtuosos los podemos y debemos realizar todos y cada uno nosotros, sin importar la realidad y el ámbito en que nos toque actuar y desenvolvernos durante las distintas etapas de la vida. Estudiar a conciencia en una universidad pública, es un acto patriótico. Ejercer la medicina en El Impenetrable es un acto patriótico. Sembrar el campo cuidando el medio ambiente, es un acto patriótico. Educar en la escuela pública de la Puna es un acto patriótico. Todos los actos, pequeños o grandes, que contribuyen al Bien Común, son actos patrióticos.

Claro que, a mayor responsabilidad dentro de la comunidad, mayor es el deber de ejercer actos de patriotismo. Los que asumen con honestidad y vocación de servicio los cargos que el Pueblo a través del sufragio les delega ocupar, realizan la virtud patriótica; como también los que se esfuerzan en construir sinceras y verdaderas banderas de unidad. Es entonces responsabilidad fundamental de la dirigencia política, gobernar y actuar en política con la virtud del patriotismo, y también promoverla con su ejemplo y sus acciones y medidas de gobierno.

Pero, también es responsabilidad de las dirigencias empresarias y sindicales, de los representantes de los cultos religiosos, de los docentes y educadores, de periodistas, estudiantes, profesionales, artistas, trabajadores y deportistas. En definitiva, todos los hombres y mujeres que integramos la comunidad peregrinante de la Patria, tenemos la responsabilidad de actuar cada día, en cada lugar, ejerciendo y promoviendo la virtud del patriotismo.

Reconozco que a ésta altura alguno habrá pensado o podría alegar que vista la realidad que antes hemos descripto, éste amor, y el otro también, se hace difícil de dar. Entonces me viene a la memoria un concepto de un joven y fusilado político español que dice así: “Nosotros amamos a España porque no nos gusta. Los que aman su patria porque les gusta la aman con voluntad de contacto, la aman física, sensualmente. Nosotros la amamos con voluntad de perfección”. Voluntad de perfección, es decir, convicción, decisión, voluntad, perseverancia, donación de servicio. Deberíamos entonces ponernos de acuerdo en que es nuestra obligación, hoy y siempre, amar la Patria, aún a ésta de ahora, si no nos gusta. Amarla en su pobreza, en su anarquía, su debilidad, su peligro de disgregación. Amarla, aunque nos duela, aunque no nos guste. Porque, en definitiva, como enseña San Juan en su Evangelio (15,13): “Hay que dar el alma”. Y entonces es un amor arduo, difícil.

Pero existe, además, y hay que tener bien en cuenta, un deber moral. Estamos obligados a promover y defender el Bien Común. El Bien Común por encima de mis intereses particulares. Si el interés individual prima sobre el Bien Común, surge como un cáncer el sálvese quien pueda, el auto engaño de pensar que puedo zafar, aunque todo alrededor reviente.

Si somos creyentes podemos pensar que Dios no nos ha puesto en Argentina por casualidad. La Providencia ha dispuesto que naciéramos acá, con una misión que tiene que ver con la Caridad y la Piedad. Qué si formamos una comunidad de hombres y mujeres aquí y ahora, que viene del ayer y peregrina hacia el mañana, una unidad de destino, tenemos entonces una tarea común, una misión trascendente más allá de mi ego, de mi Yo, de mis gustos e intereses particulares.

Entonces debo profesar a mi Patria ese amor de servicio, de construcción con los demás, un amor que debe ser reparador, sanador, un amor para mejorar la vida mía y la de los demás, de los que hoy estamos y de los que vendrán. Y para eso se precisa un amor fuerte, un amor que supere el dolor y la frustración de la realidad que vivimos, de las falencias y trastadas de los políticos, empresarios, periodistas, sindicalistas, faranduleros.

Ese amor incluye dolernos por lo que pasa, pero no dolernos y huir, o encerrarnos, o pensar en emigrar. Es amar a pesar de todo, de las dirigencias, los gobiernos, la pobreza humana y material, la corrupción y las cobardías, las injusticias. Es amar con un amor que no puede caber sólo en el corazón humano, porque necesita sí del corazón, pero también de la convicción, la conciencia, la razón, la voluntad, la donación y el sacrifico. Si mi hijo, mi madre, están enfermos no los dejo, no me voy; me quedo a su lado, los alivio, los consuelo, los acompaño en su cura y hago todo lo posible para que se restablezcan.

4.- CONCLUSION.

Que panorama. Que decisión de vida. Argentinos a las cosas, diría Ortega y Gasset, y cada cual a su conciencia.
Termino con la transcripción de tres cartas que considero encierran un universo completo y trascendente de amor y pureza, una pasión patriótica que engloba los dos amores, el de la emoción y el sentir, y el de la razón y el hacer. Se las haría leer y reflexionar a cualquier joven que manifestase su idea de emigrar. No es que por leerlas se vayan a quedar, pero al menos podrían vislumbrar la hondura de los dos amores, el ejemplo práctico de la virtud del patriotismo en su máxima donación, y tal vez desde ahí, pensar entonces por qué no hay que irse, emigrar, por qué hay que quedarse en Argentina, como un servicio, como una donación total y sin reservas, lo que seguro, a pesar del sacrificio, nos dará mañana la serena paz del deber cumplido, de no haber abandonado al amor terrenal que, desde nacidos, generoso nos cobijó.

Por Enrique Emiliani.
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TWITTER Y FACEBOOK SILENCIARON A TRUMP

lunes, 11 de enero de 2021


El verdadero poder mundano mostró abiertamente su poder absoluto. Los últimos días de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos de Norte América son por demás traumáticos. Claro, en buena medida por la tozudez extrema manifiesta del autor ideológico de la toma violenta del Capitolio de su propia Nación. Episodio luctuoso para el país que pretendió desde décadas erigirse como la más transparente democracia mundial. Pero entre tantas irregularidades institucionales y sociales que EEUU padeció, aconteció un hecho tan grave o más aún que la invasión al congreso americano. Nos referimos al bloqueo de las cuentas de Twitter y Facebook de Donald Trump cuando el mismo aún ejerce la presidencia del “gran país del Norte”.  Más allá de los pensamientos de valor sobre Donald Trump, las corporaciones mediáticas “juzgaron” oportuno aislar comunicacionalmente al presidente y así lo hicieron. Ya había pasado que algunas cadenas informativas habían sacado del aire a Trump en un encendido discurso que manifestaba a la población. 



¿Quién le otorgó tan magna facultad a los medios de comunicación para callar al mismísimo presidente Yanqui? ¿Es constitucional tal proceder determinante para un pueblo que debe estar informado? ¿Si las multinacionales actuaron de esta forma en su Nación de origen, qué pueden esperar los demás países del globo terráqueo? 

Sólo la justicia o el poder político supremo, es decir su congreso, podría sancionar a su primer mandatario. Pero en verdad, Twitter y sus redes asociadas procedieron sin razón jurídica alguna que lo avale más que su tremendo poder económico y comunicacional, donde la información llega “masticada” a los oídos del gran público. 

A la luz de esta insolente y arbitraria realidad, deberíamos adecuar el enunciado de nuestro Martín Fierro, donde dice: 


«Hacete amigo del Juez

No le dés de que quejarse;—

Y cuando quiera enojarse

Vos te debes encojer,

Pues siempre es gŭeno tener

Palenque ande ir á rascarse.»

Debería enunciar: 

«Hacete amigo de Twitter 

No le dés de que quejarse;—

Y cuando quiera enojarse

Vos te debés encojer,

Pues siempre es gŭeno tener

Palenque ande poder publicar.»

Las corporaciones económicas mundiales no se contentan con mandar y mover los rígidos hilos del poder capitalista, sino que además desean que todos lo reconozcamos de este modo. La acción consumada se establece como “ley de operación” y produce acostumbramiento; una forma de “educar” sin fundamentos ni explicaciones mediante. 

Donald Trump realizó con sus dilatados disparates méritos suficientes para ser merecedor de estas mutilaciones comunicacionales. Pero pensemos, los que hoy ejercen este fabuloso poder sin rendir cuentas a nadie, ¿con cuántos otros mandatarios mundiales podrían hacerlo? ¿O quizás ya lo ejercieron muchas veces, y los “malos o dictadores” de algunas historias no lo son tanto? 

¿Cuántos “buenos demócratas” serán “héroes” de los mares de tinta y no poseen virtud alguna? ¡Todo debe replantearse y analizarse bajo la auténtica luz del rigor histórico, que no necesariamente es la publicada por los monopolios de prensa!

El dios comunicacional puede hacer de un cobarde un valiente, de un imperio explotador, una democracia ejemplar… y si esto fallara, estará surcando el éter la cruel voz de los cañones con su “verdad” de sangre y sojuzgamiento. 

          Máximo Luppino


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FIESTAS, PLAYAS, DESCONTROL, CORONAVIRUS

domingo, 10 de enero de 2021


La lúgubre sombra de la “segunda ola” de COVID-19 se asoma amenazante sobre nuestra sociedad. Europa ya padece el azote inclemente del maligno rebrote, el cual se manifiesta con más capacidad de propagación y crudeza que la etapa inicial en el angustiante penoso 2020. 



Inglaterra se encuentra al borde del colapso sanitario. Lo mismo sucede en España, Italia y Francia, países en los cuales se aplica el poco feliz, pero necesario en términos sanitarios, toque de queda. Quizás si el autocontrol mundial de prevención y distanciamiento social fuera estrictamente aplicado, los gobiernos del “Viejo Continente” no se verían obligados a implementar estas antipáticas medidas sanitarias. La mismísima Alemania con su reconocida disciplina germánica se encuentra en situación trágica, así lo asevera Ángela Merkel, la primera ministra más lucida de Europa, pilar insoslayable de La Unión Europea y su venturoso futuro. 

Los países que en un principio fueron indulgentes o desprevenidos al comienzo de la epidemia, hoy pagan con vidas humanas la negligencia gubernamental. Nos referimos a los Estados Unidos de Norte América, Brasil, Inglaterra y hasta el hermano país de Uruguay esgrimido como “ejemplo” por los extranjerizantes comunicadores sociales. Hoy se encuentra con fronteras cerradas, sin poder gozar del turismo extranjero en su célebre Punta del Este… 

El desconocimiento, fruto de la ignorancia y la vulgar pagana adoración a la absurda y deplorable inmediatez, empuja a jóvenes a entregarse a “fiestas” que son auténticas colmenas de propagación infecciosa del cruel virus. 

Fiestas clandestinas y aglomeraciones multitudinarias en playas, más alcohol y desenfreno emocional primitivo son los focos de propagación que atentan contra la salud pública nacional. 

Aludiendo a una falsa libertad dicen querer ejercer “su derecho” de jóvenes a “hacer lo que deseen”. Sería similar como argumento al: “Deseo cruzar una avenida cargada de tráfico con semáforo en rojo, ya que poseen “libertad de acción”. O lanzarse al seno de un caudaloso río con brutales rápidos sin saber nadar. Con el tonto argumento de “soy libre, hago lo que deseo”, la naturaleza le pasará una cruda factura en accidentes y eventual ahogamiento. 

La juventud en sí misma no es una virtud, si lo fuera sería una efímera cualidad que el tiempo deteriora velozmente. La libertad equivale ineludiblemente a responsabilidad de conducta y proceder, ya que nuestro libre albedrío finaliza cuando comienza el libre arbitrio de nuestros semejantes. El bien común es el norte a seguir. Sin la realización completa de una sociedad en imposible concretar nuestra propia dicha. El capricho no es libertad, es libertinaje e inconducta, ejercicio egoísta e inmaduro totalmente censurable. Proceder que será madre de mil infortunios.

Si a algunas personas les cuesta restringir su salidas de esparcimiento, ¿pensaron que tan penoso podría ser estar internado en un hospital o postrado por un proceder negligente o quizás ocasionar el fallecimiento de un familiar mayor?

Educar el corazón es fomentar la compasión y la solidaridad, desarmar los argumentos infantiles de los imberbes intelectuales, los que descreen de las vacunas y de su indiscutido poder preventivo. 

No confundir mafias de laboratorios con las salvadoras vacunas fruto de inteligencias científicas nobles, portadores de ALMAS generosas, consagradas a sanar a la humanidad. 

La prudencia sí es una virtud, al igual que la solidaridad y los pensamientos de bonanza y evolución. 

Saldremos de esta oscura noche con esfuerzos mancomunados, no con berrinches de “guapos de pelotero” que poco saben de llevar con trabajo y amor el mango a la mesa que haga morfar a la familia que amamos. 

                       Máximo Luppino


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TRUMP, ¿EL PODEROSO ENEMIGO DE EEUU?

jueves, 7 de enero de 2021

Donald Trump, el presidente Norteamericano que pone en jaque la democracia en los Estados Unidos de Norte América. El “inmaculado” Capitolio del país del Norte fue invadido violentamente por seguidores de Donald Trump, quienes interrumpieron la deliberación de los electores que debían consagrar a Joe Biden como presidente electo de la Nación. Saquearon los despachos de los legisladores profanando irrespetuosamente el máximo símbolo de la democracia Yanqui. Horas después, durante la noche, los electores, sí pudieron cumplir su objetivo, Guardia Nacional de por medio con Estado de Sitio decretado sobre Washington con 4 muertos y 15 heridos declarados hasta el momento ¡Ya nada sería igual en la sociedad norteamericana, había comenzado a brotar sangre propia de sus grietas políticas!...



La irrupción al Capitolio tuvo su origen en la voluntad manifiesta de Donald al afirmar: “Nos robaron las elecciones, yo gané, no Biden”… La gente que cree ciegamente en Trump se lanzó a una cruzada demencial que aún preocupa a las instituciones norteamericanas. 

Donald Trump les arrebató bruscamente el invicto y el cinturón a los “Campeones de la Democracia”. El Capitolio ardió pero no por imperio de una potencia extranjera, sino por la torpeza y egoísmo de su propio presidente aún en ejercicio de la primera magistratura. 

La pólvora se les humedeció repentinamente a los “Gendarmes del Mundo”. Ahora descendieron muy por debajo de las “tiranías” que tanto dicen aborrecer y critican. La Venezuela de Nicolás Maduro exhortó al orden y al respeto institucional a los EEUU. 

Todos miramos al Capitolio, pero manifestaciones y hechos de violencia social se registraron en Miami, Georgia y otros estados americanos. ¿Cómo continuará la locura manifiesta de los más radicalizados seguidores de Trump? 

La amenaza de Trump de crear una tercera fuerza política norteamericana cobra forma con el pasar de las horas, haciendo peligrar el célebre y conveniente bipartidismo yanqui que reinó durante décadas.  

Donald Trump es dueño de una insondable vocación destructiva tan profunda como su profana riqueza económica. A tal punto que el poder corporativo Norteamericano le suspendió todas las redes sociales al, hasta el día de la fecha, presidente Norteamericano. Sin Facebook ni Twitter Donald está “incomunicado” con sus fervorosos seguidores. Atado de pies y manos no sabemos si se resigna a aceptar las reglas democráticas del país que preside aún. 

El Bloqueo de las cuentas sociales fue anunciado por el mismísimo Mark Zuckerberg, GERENTE GENERAL de las poderosas corporaciones comunicacionales, las cuales rigen en gran medida la información mundial.    

Algunos periodistas locales se mostraron asombrados por los sucesos Yanquis, es que son tan devotos del “Gran País del Norte” que compraron gustosos las “verdades” de las películas de Hollywood sin ver ni observar el rigor histórico que hace tiempo nos señala el profundo deterioro del imperio norteamericano. A ellos le informamos que: Superman NO VUELA, que EEUU perdió la guerra en Vietnam, que Rambo no es inmortal y que las Malvinas son Argentinas...

Quizás en los despachos yanquis comenzarán a escuchar con más atención el tango Cambalache del gran Discepolo y colocar los pies en la tierra que en ocasiones supieron regar de sangre inocente.   


                Máximo Luppino  


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OLAVARRÍA, ¿NEGLIGENCIA O ATENTADO?

miércoles, 6 de enero de 2021


En la localidad de Olavarría, provincia de Buenos Aires, 400 dosis de la vacuna Sputnik V perdieron su cadena de frío, arruinándose completamente el tan preciado medicamento. 



Las preguntas abundan y las respuestas brillan por su ausencia. Sólo un sabor amargo profundamente decepcionante flota en el corazón de los ciudadanos que aguardaban ser vacunados en esos días. ¿Negligencia imperdonable o atentado criminal? Es la lacerante incógnita de fondo. 

Un concurso de torpezas y/o situaciones delictivas deliberadas se dieron concurso para deteriorar las tan necesarias vacunas destinadas al personal de sanidad del querido municipio. 

Cámaras de vigilancia que “convenientemente” no funcionaban, la consigna policial obligatoria no estaba presente, sumado que los grupos eléctricos de emergencia no fueron activados, más la información de la empresa prestadora del servicio eléctrico de la localidad que informó “que no se produjo corte en el suministro eléctrico” ¿Qué nos queda pensar? De todas maneras si se comprueba una acción deliberada para atentar contra el vital remedio, esto no exime de responsabilidad negligente a algunos miembros de la provincia de Buenos Aires por no cuidar responsablemente algo tan valioso para la salud de las personas. 

Eximimos de toda responsabilidad al señor gobernador Axel Kicillof, quien luchó denodadamente para adquirir vacunas para su provincia y que a estas hora se encuentra empeñado en saber exactamente lo ocurrido. Sí consideramos que hay funcionarios provinciales culpables, por lo menos de indolencia delictiva y que deben ser sancionados rotundamente.  

Demasiado esfuerzo le costó a la República Argentina adquirir las 300.000 vacunas de la Sputnik V, ante un universo político mundial que busca obtener y acaparar este muevo “ORO de laboratorio”, como para permitir semejante despropósito. Alberto Fernández, como demás funcionarios de salud de la Nación continúa arduas tratativas para obtener vacunas de diversos orígenes para lograr el bienestar de la población…  

De pronto se deterioran ni más ni menos que 400 dosis en un pestañeo imprudente e inaudito desde todo punto de vista. 

En cuanto al intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, responsabilizó a la provincia del deterioro de las vacunas manifestando: “El cuidado de la Sputnik V es de incumbencia provincial”, olvidando que los beneficiarios de la vacuna son sus propios vecinos, argentinos todos más allá de cualquier latitud.  

El espíritu crítico rotundo y manifiesto de Galli, como miembro de “paladar negro” de cambiemos, fomenta especulaciones de todo tipo. Sus ácidos y destemplados tuits contra las medidas de cuidado sanitario dictadas por el presidente de la Nación y por el gobernador generan un incómodo manto de desconfianza sobre el osado intendente.  

Argentina carece de solidaridad política tanto como de vacunas que nos protejan del coronavirus. Aún existen dirigentes que parecen no comprender la profundidad mortal de la presente epidemia, la cual aún NO superamos y que el peligro reina monstruosamente en el seno de nuestra sociedad. 

¿Cuántas muertes más deben producirse para que algunos comprendan la profundidad de la crisis mundial? 


                    Máximo Luppino


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ABORTO, “TRIUNFO” DEL DESCARTE HUMANO

miércoles, 30 de diciembre de 2020


Cuando la ley de una Nación avala un crimen atroz, demuestra que la ética social está en terapia intensiva. La Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) consagra la oscura filosofía del utilitarismo materialista capitalista, donde los principios sagrados de vida son ignorados por la comodidad egoísta individualista del YO-YO…



La razón de ser de las personas cobra sentido en la existencia del “otro”, del semejante, del hermano humano, que no es otra cosa que uno mismo “con otro cuero”. Una sociedad se realiza cuando el conjunto de la misma encuentra su realización, así es que en la dicha del prójimo estriba nuestra felicidad espiritual. ¿Cómo será esto posible si descartamos a nuestros hijos por nacer? ¿Cómo podremos ver la luz del día con sana alegría si hemos decretado la oscuridad para nuestros retoños? ¿Cómo amaremos la vida si decretamos la muerte para un inocente que desea nacer?

Ley aberrante, carente de AMOR, huérfana de compasión, cúspide lúgubre del más pecaminoso descarte, el de nuestros propios hijos. Matarlos sin oportunidad alguna de manifestarse. 

“No hay AMOR más grande que el dar la vida por sus amigos”. La IVE no sólo desoye esta gran verdad espiritual, sino que permite descartar a nuestros propios hijos. 

Somos de los que piensan que Alberto Fernández está logrando una presidencia aceptable cuidando a los que menos tienen. Pero patrocinando esta ley aberrante hirió el corazón de muchísimos compañeros que apreciaban en él un presidente justo y humanista. Con la aprobación de la IVE Alberto obtuvo un “triunfo político” manchado de sangre de incontables inocentes. Un precio demasiado alto por una “ley” condenada por la cristiandad y un buen sector peronista.

Ninguna vida es descartable, mucho menos aquella que ansía pisar la tierra, abrir los ojos y un día correr feliz a los brazos de su madre protectora… Pero el aborto cegará drásticamente todos estos episodios de dicha familiar. 

El aborto es una bofetada artera a la familia y sus valores trascendentes. 

Nosotros no condenamos a nadie, ni descartamos a nadie, valoramos a todos, más allá de sus pensamientos y sentires. Sólo enfrentamos ideas, NO personas, las cuales son sagradas. 

Continuaremos con más fuerza que nunca predicando el “SÍ A LA VIDA” que no es otra cosa que un SÍ a TODOS, a la creación misma y a sus valores celestiales. La batalla es cultural. En ese terreno insondable y magnífico de la conciencia humana daremos la pelea con las armas del AMOR y la respetuosa persuasión. 

Nadie los vio, pero el 30 de diciembre del 2020 los nonatos lloraron lágrimas de dolor fundada en la más distante incomprensión de muchos adultos de nuestra amada Argentina.  

Si rompemos la familia enterramos los valore que sostienen nuestra patria y el universo todo. Los niños son el ALMA floreciente e inocente del cosmos. Juan D. Perón sabiendo esto nos regaló como legado de sus gobiernos y perla doctrinaria el gran mensaje “¡Los únicos privilegiados son los niños!” ¿Alguien no se percató que un niño necesita nacer?

Si el PERONISMO pierde sus valores doctrinarios y su ALMA de justicia social será un cuerpo amorfo irrelevante e inútil… La doctrina de EVA y del General está viva. Aplicándola se dará grandeza a la patria. Esa doctrina que dice: “El peronismo es un movimiento nacional, humanista y cristiano”. Eso es lo que debemos SER…


       Máximo Luppino


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NAVIDAD, LÍBRANOS DEL CORONAVIRUS

domingo, 20 de diciembre de 2020


Millones de manos se juntarán en celestial oración. Miríadas de oraciones volarán hacia las alturas divinas cual un solo corazón anhelante, miradas humedecidas por el crónico infame dolor. Sucederá que en todas las latitudes del globo terráqueo, la oración será la misma: ¡Niño DIOS, sálvanos del coronavirus, que la pandemia se convierta en luz de salud para todos!



El espíritu navideño existe y está presente, se manifestará en millones de vacunas de diversos orígenes pero con el mismo propósito, inmunizar a la humanidad. También los milagros visitan los laboratorios y las mentes de los científicos. El trabajo denodado y disciplinado crea las condiciones para que la inspiración germine floreciente y próspera. El gran poeta Almafuerte afirma: “¡Que la ciencia es brutal y que no sueña, eso lo afirma el asno que la enseña!”…  Los microscopios también poseen alas sutiles de excelsos versos de FE. 

El niño Jesús nace una vez más junto a los hombres para enseñarnos a no morir jamás, conducirnos con AMOR al reino del padre, donde las únicas cosas que perecerán serán la maldad, la ignorancia, el miedo y lo imposible. 

¡Señor, que nadie lucre con el antídoto del COVID 19, que los poderosos cesen de acumular montañas de vacunas que no podrán utilizar y sepan distribuirlas con dulce generosidad entre los pueblos pobres del planeta! 

El árbol navideño está iluminando cada hogar del cristiano planeta con luces de esperanza viva, con confianza en un Padre que nunca nos abandonó, sabiendo que el BIEN es un derecho al cual nadie nos debe sugerir desatender.  

El egoísmo materialista desequilibró al planeta inundándolo de profanos desperdicios. La acumulación de desmedidas riquezas que producen pobreza extrema fue la cuna del coronavirus. La virtud y la generosidad junto a la FE serán los antídotos definitivos de toda plaga planetaria. 

Vacunas y plegarias son haces de luz del mismo faro de verdad divina. Cualifica, hermano, con fuerza y devoción la salud que se aproxima y ésta llegará con más prontitud a tu hogar. 

Desde el establo de Belén las bendiciones llegarán al mismo infinito UNIVERSO. DIOS es AMOR sin límites. Los no creyentes también rezan en su cotidiano deambular buscando la razón de su existir. Las preguntas auténticas son una forma de culto inquietante y valorable. 

¡Feliz Navidad para la creación toda y en especial para nuestros semejantes!

 ¡Cada ser posee luz de vida divina! ¡Honra siempre la existencia con cariño profundo!

¡FELIZ NAVIDAD!


              Máximo Luppino


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DIEGO, EMBLEMA DEL PUEBLO

martes, 15 de diciembre de 2020

La relación íntima y trascendente de los ídolos y líderes con la gente es tan apasionante como misteriosa. Diego Maradona impactó el universo deportivo con su talento futbolístico sin igual, al cual le sumó una dosis tremenda de entrega personal y de valentía para superar rivales, golpes y continuar su derrotero romántico hacia los goles que le regalaba a la gente, sobre todo a los más humildes. 



El pueblo jamás dejó de amarlo por más “errores o pecados” que le adjudicaran o padeciera. Así es la gente, cuando quiere a uno de los suyos lo hace con pasión incondicional y para siempre. Existieron inteligencias geniales que nunca recibieron el abrazo emocionado e incondicional del gentío. El camino que conduce al liderazgo popular posee leyes guardadas en los viejos adoquines gastados de la ciudad, o se entremezcla secretamente con las polvorientas calles mágicas de los míticos barrios provincianos. 

Lo cierto es que Maradona supo erigirse como emblema popular de los pueblos del planeta. El Diego, tan Argentino como Villa Fiorito, se convirtió en un Napolitano dilecto, un latinoamericano celebre, un hindú aclamado en Bombay. Los pueblos del mundo lloraron al unísono su partida al infinito. Las lágrimas de millones personas distantes y desconocidas entre sí comulgaron en un río de lamento y dolor por la muerte del 10. 

Cuando se les preguntaba a los argentinos cuál era el gol que más recordaba de Diego, el 95% respondía el gol concretado a los ingleses. Es que Maradona, al igual que la gente de su país, sabía que ese memorable partido encerraba algo más que una mera contienda deportiva. La poética insolencia rebelde de Diego era amada por el pueblo. La gente sentía que Maradona estaba siempre del lado de los postergados del planeta, al lado de los rostros curtidos por el dolor, castigados por los poderosos. A esos seres de esperanzas truncadas, Diego les regalaba sus goles de belleza infinita. 

Maradona no buscó jamás la caricia de los imperios, más bien estaba enfrentado con los explotadores de la gente, con los vampiros de los obreros. 

Diego fue un sueño maravilloso, una novela dorada redactada por ángeles populares, un hacedor de magia dentro y fuera de las canchas de fútbol. Diego, un indómito por naturaleza. El hombre que no dejó morir al niño pobre y dolorido de Villa Fiorito, el que se codeaba con reyes y poderosos prefiriendo siempre a los pobres. 

Maradona, mejor dicho “el Diego”, es inmortal en el corazón de la gente. Los defectos, las caídas y tropiezos fueron anécdotas de mal gusto en el seno de un vida genial llena de satisfacciones regaladas generosamente al pueblo. 

En estas fiestas navideñas sabemos que en muchas mesas de familia habrá una copa servida en honor del Diez junto a un recuerdo que los pueblos del mundo no dejarán morir. 

Diego, un argentino que nuestra Nación supo regalarle al planeta. 

¡Gracias, DIEGO, por todo!


     Máximo Luppino


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INTERRUMPIR LA VIDA ES QUERER LA MUERTE

domingo, 29 de noviembre de 2020

Permitir a nuestros hijos nacer es el primer ejercicio de AMOR a nosotros mismos y al ser que lucha en indefensión por ver la luz de la esperanza. Sin voz, ni auspicios publicitarios desea nacer para experimentar vida y continuar transitando el sendero del aprendizaje. 



La VERDAD pugnará siempre por manifestarse. Nacer es el orden natural del reino creado. Absolutamente todas las especies desean continuar el proceso de evolución cósmica. 

Interrumpir la vida significa creer que un personal designio es más importante que las oleadas de vida universal que imploran germinar para plasmar sus deseos de existir en el seno de este amoroso planeta.    

Nuestra condición política de peronistas y de apoyar con profunda convicción al gobierno de Alberto Fernández no nos impide que en el tema de la “legalización del aborto” nos encontremos militando por honrar todas las vidas, inclusive las del nonato. Nuestras cristianas convicciones superan el imperio de la FE para abrazar, según nuestros pensamientos, el hemisferio de la más estricta ciencia. Pensamos: “¡hay vida desde la primera hora, hay vida latente en todo!”. Las verdades fundacionales doctrinarias sobrepasan las meras circunstancias de “modernización y moda” de época. El justicialismo en sus fundamentos de movimiento cristiano y humanista contiene y abraza el sentir de “cuidemos las dos vidas”, sabiendo que son miles los compañeros justicialistas que abrazamos la causa de la vida.  Esta profunda convicción nuestra NO cultiva de ninguna manera un enfrentamiento ciego con nuestros semejantes y hermanos que poseen sentimientos contrarios. En el respeto sincero, sin fanatismos ni deseos destructivos la verdad florecerá en lo más íntimo de la conciencia de la sociedad. 

Un jardín con semillas recién plantadas no se pisotea cruelmente, más bien se cultiva, cuida y riega con cariño para que las plantas de vida puedan nacer en paz y concordia. 

El desafío es ser principio de vida y no apóstol de la muerte. La VIDA es maravillosamente buena y digna de ser vivida, incluyendo todos los difíciles momentos por los cuales debemos pasar cuando el almanaque deja caer los años en el inventario de las experiencias adquiridas. Ahí, los que canas peinamos, redescubrimos el infinito y generoso AMOR de DIOS para con la creación.  ¡Mamá, permite a tu hijo vivir! Tú vivirás en sus sueños y anhelos, no te castigues a morir con la frustración de no reflejar vida en tu propia maravillosa existencia divina. 

Los árboles lanzan al viento amorosamente sus lozanas semillas, las flores nos regalan sus embriagantes perfumes de pura dicha en el cuerpo de sus pimpollos. Los pájaros engendran pichones para que su dulce y celestial trino jamás perezca. Tú también, mamá, permítete trascender en un gesto de AMOR al dar vida. 

Respetando TODAS las opiniones trabajaremos en esta gran consigna de vida y amor. No interrumpamos el orden de evolución, sólo viviendo aprendemos a amar y a ser útiles. 

Como cristianos, como humanistas, como peronistas, como seres nacidos, imploramos que honremos la vida permitiendo el nacimiento de criaturas deseosas de recibir amor de madres y padres, deseosas de ser queridas y profesar amor. 

¡Sí a la vida, siempre!


                        Máximo Luppino


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