DENTRO DE LA LEY, EL ORDEN - FUERA DE LA LEY, EL ABISMO

viernes, 17 de enero de 2020


Las leyes y normas deben cumplirse si pretendemos vivir en una sociedad con valores éticos. Es decir, con garantías elementales que nos permitan expresarnos, producir y desarrollarnos con claras reglas de indispensable convivencia social. 

Valoramos el esfuerzo del presidente Alberto Fernández  de conducir la República con el respeto adecuado a los demás poderes de la democracia. El considerado trato con las fuerzas políticas de la oposición es fundamental para lograr objetivos que superen las mezquindades frecuentes de las fracciones políticas en pugna. 
¿Es necesario que Sergio Berni y Oscar Parrilli cuestionen airosamente en público los criterios presidenciales? Ya sea en materia de seguridad o en el delicadísimo tema de los supuestos “presos políticos”.  En una Argentina que desea superar la pobreza extrema de inmensas capas populares y el imperante desafío de producir para generar empleo digno y desarrollarnos con determinación y dignidad, ciertos comentarios de funcionarios asoman, por decir lo menos, como desubicados e improcedentes. ¿Torpeza, vedetismo o fuego amigo? Esa es la pregunta en danza.
Hay que trascender la nefasta idea de: “Los nuestros, libres; los opositores, presos”. Sólo la justicia atenta, honesta y aceitada debe determinar quiénes quedarán libres y quienes procesados, acorde a los hechos objetivos que llevaron a cabo. 
La crisis de la República no admite acciones de “lobos solitarios”, de supuestos miembros de la misma manada política. El fuego amigo es el más doloroso, a la vez que es el más lacerante. 
Señalamos estos hechos por la preocupación que genera en los que ya vivimos la Argentina del desencuentro y los enfrentamientos entre hermanos. Mejor es “curarnos en salud” que lamentarnos después. Existen carroñeros merodeando que sólo pretenden personales ganancias. 
El General tan amado por generaciones dijo: “Dentro de la ley, todo; fuera de la ley, nada”.  Es un tiempo adecuado para recordarlo. Los atajos nos conducen al laberinto de lo incorrecto. Cierto grupo del poder judicial debe perfeccionarse y transparentar su proceder. Esta evolución debe generarse desde dentro del mencionado poder, de la mano de la mayoría de individuos de bien que trabajan en este pilar fundamental del país. 
El presidente de la República emprenderá un fundamental viaje a Israel. Ir a Jerusalén el 23 de enero, cuando se conmemora el 75 aniversario del descubrimiento del campo de concentración de Auschwitz, es de suma importancia para luego, el 31 de enero, visitar al Papa Francisco. Allí, entre otras cosas, se decidirá la posible visita de Francisco a la Argentina y se acordará el nombre del embajador nacional ante el estado Vaticano.  Israel y el Vaticano, dos necesarios extremos que Argentina necesita conciliar para mostrar una convivencia responsable y ordenada en el marco de nuestros intereses internacionales.  
La política mundial es la matriz que forja un claro destino de Nación. Mientras esto sucede, los que arrojan cohetes en los velorios deben guardar la pirotecnia verbal y actuar en la forma más constructiva que imaginen para el bienestar de la gente. 
El orden no es represión ni castración de la individualidad. El orden es el majestuoso e indispensable factor que nos permitirá desarrollarnos en justa ecuanimidad.  
Casi todo puede esperar un poco, menos los remedios para los jubilados, los alimentos para los que padecen hambre y el empleo para los desocupados. Este es el desafío que debe enfrentar no sólo el señor presidente, sino los funcionarios, políticos y dirigentes de la República. 
Honrar el trabajo político es construir soluciones. Significa servir al prójimo con el respeto adecuado. Mucho es lo que está en juego como para tolerar conductas incorrectas de adolescentes de la función pública. 
Construir, cimentar, armonizar orden en función del semejante es el irrenunciable objetivo a cumplir con suma celeridad. 

                 Máximo Luppino

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LAS IDEOLOGÍAS, UN ESCOLLO A SALVAR

domingo, 12 de enero de 2020


Desde que las personas comenzaron a pensar se hizo presente el ordenamiento de las ideas. Es decir, conformar un sistema en el que el criterio y la intencionalidad establezcan lo que llamamos ideologías. 
Los partidos políticos exhiben una particular doctrina de acción fruto de su ideología, de su filosófico juicio de operación. Este proceder es correcto, más aún, juzgamos apropiada la existencia de diversas ideologías, siempre y cuando no se conviertan en una cárcel del pensamiento libre e inspirador. 
La razón de la presencia de las ideologías es poseer un marco de referencia para el pensamiento y la acción concreta, pero de ninguna manera que se conforme en un “todo” que limite el explorar ideas nuevas y que niegue la expansión de la conciencia.  Las ideologías florecen para luego de un tiempo prudencial, acorde a la evolución de las personas, sus necesidades intelectuales y espirituales, dar paso a nuevas formas de pensar. O sea, a una nueva y más adecuada ideología para el presente del ser humano.  
Hoy presenciamos una crisis singular en Medio Oriente, donde los Estados Unidos de Norte América, a punta de misiles, mantiene un frágil “orden” que es desafiado constantemente por gran parte del Mundo Árabe. En tanto, China y Rusia desean ser protagonistas, y en una gran medida ya lo son, de un mundo que está vertiginosamente mutando hacia un nuevo orden planetario. Otra lamentable situación de crisis política sufre el hermano país de Venezuela, donde Nicolás Maduro atropella derechos propios de una oposición que merece ser escuchada  y tenida en cuenta. 
Claro está que lo que más nos preocupa es el estado crítico de suma pobreza e inflación que angustia a la población toda. Es en este esquema nacional angustiante donde decimos que debemos trascender los límites ideológicos. El gobierno de Alberto Fernández debe pensar solamente en sacar a la Argentina adelante, sin importar con quien comercie, hable o intercambie intereses mientras el fin económico represente un bienestar para nuestra Nación y el pueblo que la habita.
China, EEUU, Rusia, Europa o el Mundo Árabe no nos deben importar. Es tiempo de salir del pozo con la escalera que más a mano se presente. Luego de superada la crisis y con economía estable y una población sin hambre y progresando, entonces ahí y no antes, abramos el debate ideológico. Ahora sólo importa el progreso Argentino.    
Japón y EEUU se asociaron luego de las atrocidades de la segunda guerra mundial. El beneficio fue y es enorme para ambos países. Alemania y Francia renunciaron a continuar enfrentados y a vengar viejas ofensas, también se asociaron y ambas naciones conforman la poderosa Unión Europea (UE). 
El mensaje es claro: primero el sano interés de progreso y evolución, la superación de la miseria; luego, si cuadra, vendrán las superadoras ideologías con sus frescas fragancias de bienestar, libertad y justicia. 
Que ningún talibán criollo pretenda embarcar a nuestro país en una cruzada suicida o tomar absurdo partido por lejanas rencillas, mientras nuestros hermanos más humildes  no tienen qué comer. La primera obligación de los dirigentes es atender a nuestros semejantes dolientes y sumergidos en la criminal  pobreza. 
¡Primero Argentina!
 ¡DIOS nos ilumine en este ineludible y primordial propósito!  

                    Máximo Luppino

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ALBERTO, UN MES A TODO VIRAJE


En poco más de un mes de ejercicio en el gobierno, las acciones del presidente Alberto Fernández fueron minuciosamente analizadas y sopesadas renglón por renglón. Hasta el popular y simpático Dylan, la persona no humana miembro de la familia presidencial, fue motivo de los más diversos e imaginativos comentarios.  

Esta actitud de profunda observación del gobierno de Alberto, por la población toda,  era de esperarse y su origen se encuentra en la profunda inquietud emocional social imperante teniendo en cuenta la gravísima crisis en que dejó a la Nación el gobierno de Mauricio Macri, para muchos el peor gobierno de la democracia Argentina. 
Si bien un mes de gestión es insuficiente para describir un profundo diagnóstico político, sí podemos afirmar que “las peores profecías” difundidas por los devotos del liberal mercado y los “anti” de siempre no sucedieron. Todo lo contrario, Fernández en pocos días dibujó una media sonrisa contenida en los rostros más sufridos de la República. La atención de los hermanos con hambre es motivo de ocupación de los más altos funcionarios de la Nación y de la provincia de Buenos Aires. El dolor de los que menos tienen se encuentra en verdad presente en la agenda presidencial. En poco más de 30 días Alberto aplicó un drástico y firme viraje en la acción gubernamental. Los seres humanos son considerados mucho más que una desalmada estadista en un programa informático. El hambre comenzó a ser combatida como lo que es: El enemigo más cruel de un país con valores humanistas y cristianos. 
Macri miraba hacia el norte del continente Americano, de rodillas con devoción temerosa y resignada por los dueños del látigo con que el imperio flagela pueblos en todo el planeta. El Frente de Todos se anima a mirar de igual a igual al matón más prepotente del globo. Es que el Peronismo nació con la sublime impronta de una Nación de verdad y no como un vulgar y deprimente país satélite de los opresores de turno. ¡Somos Argentina, una Nación de indómitos criollos!
¡Con respetuoso orgullo sentimos que el peronismo está presente! Claro que falta todo por hacer. Un mes, sólo fue un golpe de timón en la dirección correcta. No hay doble comando ni monjes negros en la corte de la Rosada. Sí, claro, hay disidencias y una pluralidad de opiniones y criterios propios de hombres libres viviendo en democracia. 
Están los hijos de las sombras anímicas, los cipayos de siempre, los que su sueño más excelso es limpiar las botas de los que los pisan. Miserables crónicos, “refutadores de leyendas”, merodeadores furtivos de ideales que no se animan a sentir por suma ignorancia con una abundante dosis de cobardía, a ellos hay que ayudarlos a sentir el espíritu indomable y soberano de nuestro sagrado pabellón nacional. 
Lo que está en juego no es el futuro político de Alberto Fernández, lo que ponemos en valor es el futuro de la patria, el bienestar de más de 40 millones de argentinos y de todos los mortales que deseen con honestidad vivir bajo el suelo da la República.  
¡Las personas somos dulces almas inmortales pasajeras en la sublime gloria inmensa de nuestra amada Argentina!

                Máximo Luppino 

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¡NADIE SOBRA!

domingo, 22 de diciembre de 2019


La inclusión es la consigna a seguir. 
La inclusión social del semejante, del otro, del vecino, del familiar es el mandato ético insoslayable que la vida nos dicta aplicar en este tiempo donde el cemento y la bárbara indiferencia por nuestros pares parecen reinar en paralelo. La atroz actitud del descarte humano es aplicada por las mentes escasas de luz, por el capitalismo materialista salvaje que “venera” una moneda de cobre despreciando irreverentemente la diamantina belleza del alma celestial. 

El insecto más pequeño y en apariencia “sin importancia” posee una razón de ser. Esto se comprende cabalmente cuando la conciencia se amplia y se ve con la sabiduría del alma. Si esta criatura diminuta es importante, imagínate cuánto más aún lo es un ser humano pensante y capaz de reflejar profundos sentimientos. 
El que descarta a los demás en verdad se autoexcluye a sí mismo del bienestar espiritual de saber que lo que “damos es lo que recibiremos”. Reflejar solidaridad y compasión significa un acto de armonía con la generosa y universal creación. 
En la persona que se traslada en silla de ruedas está germinando el próximo maratonista, en el mudo subyace el inspirado orador que conmoverá a grandiosos auditorios con su aterciopelado y dulce verbo. Los dañados ojos físicos en muchas ocasiones despiertan el tercer ojo etérico capaz de apreciar paisajes ocultos tras las sombras de las humanas distracciones.  Ojalá no exista dolencia alguna de ningún tipo ni forma, pero es correcto saber que detrás de cada inconveniente impera una oportunidad de superarnos. 
El flamante presidente de los argentinos, Alberto Fernández, nos recordó que: “¡Nadie sobre en la Argentina que debemos construir entre todos!”. Esto es verdad, el individualista “YO” tiene que transmutarse en el nosotros. Si lo creemos lo lograremos, si pensamos que es posible mejorar, seguro mejoraremos. El escepticismo decreta infortunios personales y sociales. El sano optimismo laborioso y constante construye maravillas majestuosas. Decretemos bondad y prosperidad y actuemos en consecuencia, de esta forma todo logro es posible alcanzar. 
El desconfiado ve obstáculos en la más brillante y despejada avenida, su amargura personal no le permite disfrutar de las mieles de la realización grupal. 
La navidad perfuma nuestras horas de vigilia. El 2020 está llegando con nuevos esperanzadores susurros de deseados progresos. Nosotros somos los “Artífices de nuestro destino” decía el Gran General, y es una verdad incuestionable. Piensa bien, imagina bien y las oportunidades correctas aparecerán delante de nosotros. 
¡Nadie sobra! Todos tenemos voluntad, pensamientos y sentimientos que aportar, pequeñas y cotidianas acciones correctas logran despertar al heroico gladiador que en nosotros reside.  
Pobres, ricos, altos y bajos, creyentes y agnósticos, unitarios y federales, todos despleguemos un manto de comprensión sobre los que nos rodean y veamos el corazón hermano en cada persona. La Argentina próspera y justa se desarrollará con trabajo y sentimientos nobles. La violencia es una muy dolorosa pérdida de tiempo. La belleza aflora en la armonía de nuestras ideas. 
¡Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino! J.D. Perón
En esas luces coloridas e intermitentes de tu árbol de Navidad junto al milenario pesebre de vida impera una infinita promesa divina de bienestar divino. Aceptemos con gratitud el bien que apare a nuestro rededor. 
Incluye en tus deseos de progreso buena ventura a todos. Esto será el principio del fin de nuestras penurias.
 ¡El árbol navideño ilumina a todos los corazones por igual. Felicidades para los que sufren y pasan necesidades o enfermedades. “Todo mejorará en el futuro si hacemos un esfuerzo espiritual en el presente”
¡Feliz Navidad!
                                                                        Máximo Luppino 

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NAVIDAD CON SOLIDARIDAD

lunes, 16 de diciembre de 2019


La solidaridad le da sentido profundo a la Navidad. 
El niño DIOS nace nuevamente entre los hombres en sublime celestial promesa de redimir a la humanidad toda. En un humilde establo en Belén, la estrella de la salvación brilló para regocijo de la creación. Con cada Navidad renace la esperanza entre las personas. Podemos ser mejores, podemos comprender mucho más a nuestros semejantes, podemos y debemos ampliar la generosidad en nuestros corazones. 

El espíritu navideño es una fuerza espiritual  beneficiosa tangible en el ánimo de las personas. Es la FE que supera las angustias de los que sufren indecibles penas. Siempre la FE es más poderosa que cualquier mal reinante. 
Nos invade una profunda tristeza al pensar en cuántas familias en nuestro país pasan necesidades extremas, cuántos hermanos no pueden vestir la mesa navideña familiar con los alimentos y manjares que tan singular fecha nos señala. Aún recordamos las navidades en nuestro barrio, cuando recibíamos a familiares para estar juntos en torno a la mesa familiar. Recuerdos, risas y anécdotas viajaban de corazón a corazón en esos inolvidables días de amor. El árbol navideño, el pesebre y el aroma de bienestar espiritual que todo lo contenía, simbolizaba un tiempo familiar que grababa la mente de los seres con tinta indeleble. También algunas lágrimas de nostalgia solían rodar por nuestro rostro en el franco recuerdo de aquel ser querido que viajó al más allá, dejándonos una pena inquieta que deambula incesantemente en el jardín de nuestras evocaciones. 
En nuestra Nación, es la primera Navidad luego de la lamentable administración de Macri, con el peronismo habituado a volver como siempre lo hace; con Alberto Fernández que despierta ilusión positiva en los humildes de la patria. La mirada fraternal está presente desde la casa de gobierno hacia los bolsones más carenciados de la República. El hambre está presente con su infamia atroz, con su máscara de egoísmo duro y fantasmal. Las carestías de nuestros hermanos son el enemigo a vencer. En la lucha por el bienestar de nuestros vecinos reina sonriente el espíritu navideño. 
Claro que “la patria es el otro”, claro que nuestra felicidad depende de las sonrisas que podamos construir en los rostros de nuestros semejantes. La realización personal está sujeta a la realización del conjunto. 
Adecuar el monto de las retenciones, dólar turista, doble indemnización, todo en aras de mitigar el sufrimiento de un 40% de hermanos que quisieron descartar. Bien lo expresó Alberto: “En Argentina no sobra nadie”. Todos somos útiles y necesarios. 
Sólo el perdón que se origina en la comprensión profunda y en el infinito AMOR de DIOS hacia las personas nos dará la tan buscada PAZ que anhelamos. Perdonando es como nos perdonamos a nosotros mismos. Es el sendero dorado de la redención infinita del ALMA DIVINA. Generemos en nuestra mente un enorme abrazo celestial para los amigos y además para los que no lo son, incluso para aquellos con los que estamos en controversias y disputas. Sólo así honramos el insondable sacrificio que el hijo de DIOS nos brinda con cálida cercanía constante.

El desafío que el gobierno tiene por delante es enorme, la cuesta es muy empinada y la cumbre se niega a ser alcanzada fácilmente. Sólo un gran esfuerzo colectivo nos permitirá cumplir con el objetivo de concretar el bienestar general. 

Queremos desear inspiración para nuestros dirigentes de orden nacional, provincial y municipal para que sus decisiones estén en sintonía con lo que el pueblo anhela. 

¡Feliz Navidad! ¡DIOS renace como AMOR supremo!


                Máximo Luppino

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SANTIAGO CAFIERO, CON LA VOCACIÓN DE DON ANTONIO

domingo, 8 de diciembre de 2019


El trasvasaniento generacional del que tanto nos hablara el General Perón es una realidad efectiva en la Jefatura de Gabinete del presidente Alberto Fernández.  Lo que estamos viviendo confirma lo que supimos desde siempre, el peronismo es un movimiento social con poderosas bases culturales. El estandarte fundamental del justicialismo es la sabiduría popular con profundas raíces nacionales. Gracias a esto es que un joven peronista como lo es Santiago Cafiero,  político de tercera generación de seguidores de la doctrina peronista familiar, lleva en sí los postulados del General a la acción concreta. Así es, Santiago ocupa un lugar de emblemática importancia en el equipo de trabajo del flamante presidente de los argentinos. Llega Cafiero con sus ideales de servicio al prójimo intacto, lleno su corazón de fraternal sentimiento. Desde aquellos tempranos días de su juventud en el servicio al semejante “pateando” las zonas humildes de la mano de los curas villeros como forma de militancia fraternal. Así, en la mente de Santiago floreció la  relación de la Doctrina Social de la Iglesia con el peronismo que mamó desde su propia cuna.  

Alberto Fernández destaca el espíritu dialoguista de Cafiero, su empatía calificada con sus pares y sobre todo el compromiso militante con los más necesitados de la patria. El presidente Fernández y su Jefe de Gabinete entablan una misma identidad afectiva para con los necesitados de la Nación. La persuasión será en la gestión de Alberto un ejercicio cotidiano, esta gimnasia propia de la alta política lo reflejara Santiago en su Jefatura de Gabinete. 
Se aproxima una mirada humanista desde el Estado Nacional donde las personas de “carne y hueso” serán los destinatarios del esfuerzo gubernamental. El “dios mercado” y la pecaminosa profana timba financiera deberá ser ignoradas, para colocar el valor real en la producción nacional de la mano del trabajo honesto. 
La impronta frentista del justicialismo construyó el Frente de Todos. Se ganaron las elecciones por el esfuerzo mancomunado. Ahora ésta unidad debe solidificarse para gobernar exitosamente los destinos de la Nación Argentina. 
Para el peronismo progresar significa mejorar rotundamente la calidad de vida de la gente, sacar del hambre y la desocupación a millones de compatriotas, creando empleo digno con salarios justos. El círculo virtuoso del esfuerzo colectivo comienza a ser transitado con fe y esperanza. 
Cuando vemos al Jefe de Gabinete sentimos la presencia de Don Antonio Cafiero, evocamos su sonrisa cálida y fresca. Aquel Antonio Cafiero que supimos querer como a un miembro destacado de nuestra propia familia. Hoy Santiago encarna los valores peronistas que permitió a los trabajadores vivir sus mejores días de felicidad y respeto. En esta histórica acción permanente del peronismo de volver una y otra vez a gobernar la Nación para el beneficio de la patria y su gente, también le tocó volver a Don Antonio en la vocación de servicio de su propio nieto… 
El gabinete de Alberto Fernández está integrado por personas que provienen del universo de la gestión pública, en su mayoría funcionarios probados en la acción política. Personas que vienen a servir y no a servirse. La prueba es la conducta propia del presidente Fernández y de su Jefe de Gabinete. 
Para los que sabemos de la trascendencia del alma inmortal, nos alegra por la felicidad que Don Antonio Cafiero debe sentir apreciando a Santiago trabajar para el bien de sus semejantes con el corazón lleno de ideales peronistas que él mismo ayudó a forjar. 
La numerosa familia Cafiero conforma en sí misma un semillero de inspiración justicialista, los frutos no caen lejos del árbol que los vio madurar. 
Las dificultades de nuestra república son muchas, pero la capacidad de este gabinete nacional es enorme en su vocación de construir lo mejor para Argentina.
¡DIOS ilumine a Alberto Fernández junto a su equipo de trabajo!
          Máximo Luppino 

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ÉXITO, EL OBLIGADO CAMINO DE ALBERTO

viernes, 29 de noviembre de 2019


El tétrico y oscuro pozo de la desesperación popular donde estamos sumergidos,  nos obliga a mirar hacia arriba, soñar con el sol del bienestar y desear resueltamente trepar la cuesta para vivir con la dignidad que merecemos. No hay salida sin esfuerzo grupal, sin trabajo colectivo, sin consensos obligados a construir  triunfos económicos. No hay vueltas posibles, sólo nos queda el recto proceder, el camino de las acciones patrióticas y solidarias. El campo del triunfo o la gente que lamentablemente está obligada a protestar como está sucediendo en países hermanos. 

La angustiante situación económica de la Nación deja a millones de argentinos al borde de la extrema desesperación.  La clase humilde sufre por necesidades básicas, mientras que un buen número de habitantes perteneciente a la golpeada clase media se ven al borde del abismo económico.  
Macri, obstinadamente reitera que “dejó las bases para el desarrollo”. En realidad, con 50 pymes que cerraban sus puertas por día y con cientos de miles de desocupados, en el marco de un índice de situación que lacerantemente indica un 40% de pobres, las afirmaciones de Mauricio son temerarias por decir lo menos.  
Muchos piensan que el jefe de las huestes amarillas sembró sal en el árido desierto de la economía nacional; que en verdad asesinó cruelmente y por la espalda los sueños de progreso de los honestos emprendedores argentinos. 
Los juegos del cósmico destino colocaron a Alberto Fernández en el centro de la escena, lo señalaron como el artífice de un tiempo de progreso y bienestar para nuestra sociedad. Si bien es enorme la esperanza en las medidas que el flamante presidente pueda tomar a partir del 10 de diciembre, también es cierto que la paciencia que Macri agotó presiona a Alberto en forma directa y acuciante.  Estas singulares coordenadas sociales obligan al presidente Alberto Fernández a tener éxito en sus medidas de gobierno. En el seno de una Latinoamérica convulsionada  por violentas protestas, el margen de error de Alberto es muy pequeño, casi exiguo. 
Alberto comenzó a probar “la soledad del poder”. Repasa sus días de gloria junto a Néstor y evoca episodios pasados con espíritu de aprendizaje. Mucha tela para cortar obtuvo de su reunión con Eduardo Duhalde. También ensayó la camaradería con Ricardo Alfonsín, un político honesto de gran envergadura ética. El sendero del consenso está siendo transitado con firmeza y delicadez a la vez. 
La buena noticia de que Marcos Lavagna será funcionario de Alberto sigue sumando aire fresco a un gobierno que promete conjugar consensos desde el minuto cero. 
Otra señal superlativa para destacar es la loable actitud de Fernández de no fomentar “Albertismo”. Bien lo señala el señor presidente cuando afirma: “No deseo ser un gran presidente, más bien ser el presidente de un gran país”. Cuando el monstruoso ego de las personales ambiciones es subyugado por el Bien Común, las posibilidades de triunfo se potencian infinitamente. 
El éxito como único camino posible a transitar. El abismo se encuentra a nuestras espaldas. No hay margen de retroceso en el hemisferio del egoísmo y la mala praxis. Sólo aciertos son los requisitos exigidos por una población cansada de esperar, pero que aún mantiene intacta su vocación de paz y concordia. 
            Máximo Luppino

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FRANCISCO UNIVERSALIZA EL SENTIR ARGENTINO

domingo, 24 de noviembre de 2019


Francisco es y será el argentino más célebre de la humanidad. Francisco, el Papa que posee el espíritu de humildad y sencillez de los amados “cura de barrio”

El mundo mayoritariamente honra al Santo Padre FRANCISCO. En nuestro país es motivo de profunda inspiración. Millones de conciudadanos están orgullosos y profundamente motivados por las conductas auténticamente cristianas y humanistas del jefe del Vaticano
La dimensión superlativa de la obra ecuménica trascendente de Francisco es minimizada y no reflejada por los grandes medios de comunicación nacionales. De forma contraria, la percepción popular sí es consciente de la obra redentora y pastoral del Santo Padre. Los pueblos siempre reconocen a un hijo forjado en el sentimiento de su propio corazón. 
Algunos, en vez de elevarse en los objetivos superiores, celestiales e idealistas del Papa, han optado por intentar enlodar su acción, vulgarizar sus intenciones y politizar con burdo criterio su acción redentora como Sumo Pontífice.  
El orgullo de un Papa argentino no es aceptado por las mentes mediocres que sólo parecen valorar lo que proviene de las sombras, de personas obedientes a intereses  profanos de ajenas banderas. Genuinos apátridas de vocación. 
Existe un pensamiento nacional con poderosa proyección mundial, efecto de la generosa grandeza espiritual que encierra sus dorados pliegos de servicio y solidaridad al semejante. Prueba de esta afirmación es la propia consagración de Jorge Bergoglio en Francisco. Lo que los Cardenales del mundo valoran y reconocen, algunos miopes de espíritu no aprecian o fingen no ver y desconocen lo insoslayable.
San Martín, Rosas, Perón, Francisco es la línea histórica evolucionante del sentir argentino, del pensamiento concreto de vocación de servicio al prójimo. Francisco afirma: “El verdadero poder es el servicio”. 
El General San Martín desembarcó en otras playas sin afán de conquista, con vocación de sembrar libertad en América. Libertó pueblos sin aceptar cargo político alguno. Cumplió su misión de emancipación y marchó a continuar su cruzada de independencia y fraternidad.
La argentinidad nace con San Martín, del cual el noble Ejército Argentino se inspira y esmera en custodiar sus valores sublimes. 
El Restaurador de la Leyes, Don Juan Manuel de Rosas ordenó la Nación, la amalgamó, impidió que los planes divisionistas de los anglosajones se materializaran. La Confederación Argentina dio forma a un país que necesitaba imperiosamente ser organizado como tal. 
Del General del pueblo, del hombre del destino, él  tres veces presidente por popular mandato qué decir que ya no sepamos que no esté presente en cada calle de barrio y pueblo de nuestra patria, del jefe del movimiento más grande no marxista de occidente. Le ofreció derechos a los sumergidos, escribió con letras de soberanía la Justicia social. Gracias, General 
El Papá Francisco viajó a Roma con su viejo portafolio cargado de sueños, con sus gastados zapatos negros de tanto patear porteños adoquines, viajó dejando para siempre entre nosotros a Jorge Bergoglio. Nació así Francisco de los pobres, Francisco de los migrantes desahuciados por los poderosos, de los migrantes “fabricados” por los imperios que, en su afán de ganancias inconmensurables, hambrean y matan pueblos enteros. Pero ahí es donde se levanta la voz de Francisco clamando amor para con los dolientes del mundo. ¿Acaso no es lo que nuestro señor Jesucristo desea, igualdad y justicia para los humillados? 
San Martín, Rosas, Perón, Francisco, es el sendero de la argentinidad, es el aporte de nuestras pampas al mundo, es el perfume sublime de la flor de la concordia. 
Reflexionemos sobre Francisco, el que con su ejemplo obligó a una fracción oligárquica de la Iglesia a dejar sus caros automóviles, al que prefiere el crucifijo de noble y cálida madera de la madre tierra al lujurioso oro de la desigualdad. 
Meditemos con paz en la vocación de servicio de Francisco, el argentino de excelencia que ofrecimos  a un mundo que lo acepta con amor y gratitud. 
              Máximo Luppino

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MACRI: ¿UN GLADIADOR DEL FRACASO?

lunes, 18 de noviembre de 2019


Mauricio es un gladiador del fracaso, un hábil corredor de fondo en arenas movedizas, un patriota de las finanzas extranjeras. Macri, un compulsivo creador de pobreza extrema. Mauricio Macri en su última etapa de gobierno aplicó un “cepo cambiario” más drástico aún del que tanto defenestró y que empleara Cristina Fernández en su presidencia. Además, echó mano al “ahora 12”, a la eficaz tarjeta SUBE y publicitó Tecnópolis casi como una propia obra.   

Pero eso no es todo. Cuando aún gobierna el país, ya se autoerigió como el “jefe de la oposición”. Inconsulta actitud que le generó una cascada de críticas entre sus propios allegados. El orden natural indicaría que Horacio Rodríguez Larreta sería el señalado para desarrollar un rol de opositor activo. Toda vez que se consagró triunfador de la Ciudad de Buenos Aires y que mostró habilidad  para relacionarse con moderación con opositores. Sumando, además, la destacada y prolija relación que guarda con María Eugenia Vidal. 
Como frutilla del postre, Macri descubre la maravillosa magia de las populares manifestaciones. Así, Mauricio es un populista a destiempo, un reprimido admirador de la mítica liturgia justicialista. Lástima que al egresado del Newman le suelen producir urticaria aguda los humildes de la patria.
Para una sociedad nada más funesto que un “bruto voluntarioso”. La capacidad de insistir en los errores dramáticos torna a un dirigente político en un peligro comunal.
Continuando con este afán macrista de sustraer ajenas inspiraciones, los amarillos ya cantan: “¡vamos a volver!...  hecho que dependerá del resultado de las medidas de gobierno de Alberto Fernández. Lo cierto es que parece imperar una polarización de alianzas que deglutiría a los partidos pequeños, forzándolos a ser parte de una confluencia de fuerzas mayores.  De esta manera, el Peronismo y aliados por un lado y el Pro por otro serían las dos puntas en disputas. Hoy, la UCR fragmentada buscará desplazar al Pro en su centralidad y ganarles el centro del ring de la oposición. Veremos si logran este objetivo. 
Aflora con irreverente mal gusto vestirse de oposición electoral cuando aún el traje de presidente de la Nación continua ataviando el hemisferio corpóreo de Mauricio Macri.  
El peronismo con sus históricos aliados ha retornado al poder político de la República, las difamaciones de algunos multimedios de comunicación no lograron hacer olvidar en el corazón del proletariado nacional aquello de que “los mejores días de los trabajadores fueron peronistas” 
Durán Barba parece haber sido abofeteado por el tratado político del gran General: “Conducción Política”, libro de cabecera de todo dirigente que desee transitar el sendero de la política activa. 
El pueblo de la Nación posee renovadas esperanzas de progreso y bienestar. El margen de error de Alberto Fernández será nulo. Debe acertar sobre los logros. Es una etapa dura que exigirá 10 sobre 10 en el efectivo rendimiento de mejoras que deben llegar raudamente al bolsillo de los empleados. 
Mauricio debería guardar por un tiempo discreto su tan anhelado rol de opositor fatal. La gente no le perdonaría “palos en la rueda” a esta posibilidad de salir de la crisis que sufrimos. 
Alberto Fernández parece construir consensos para gobernar y compartir el poder político con aquellos dirigentes que deseen el bien común.  
La epopeya de una Argentina solidaria, creciendo y sin hambre debe ser una realidad que construyamos entre todos.  

     Máximo Luppino

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LÁGRIMAS DE DEMOCRACIA HERIDA

martes, 12 de noviembre de 2019


Revueltas, balas, dolor y sangre derramada entre hermanos. La tierra madre de los pueblos pobres sufre por las batallas entabladas entre gente que siente devoción por la misma bandera. En nombre de las ideas y de la patria se mata y se muere ¡Qué diabólico e infructuoso absurdo!...

En nuestra doliente Latinoamérica la democracia cruje. Hay quienes la desean romper una vez más. “A río revuelto, ganancia de opresores”.
En enfrentamiento entre individuos de una misma Nación es uno de los despropósitos más crueles que la humanidad padece. La pasión encendida precede al fanatismo ciego, entonces impera la sinrazón. Todo lo distinto a nuestro sentir se torna en un “enemigo a destruir”. ¡Un cruel proceso de ceguera intelectual y de ausencia de bondad!
Claro está que muchos disturbios son incentivados en latitudes distantes, en países que desean acumular poder y riquezas con el hambre de sus semejantes sumergidos en la desgracia. 
Chile se encuentra padeciendo una situación impensada. Día tras día la presión de los manifestantes parece reclamar un nuevo orden institucional por una más equitativa distribución de las riquezas, con educación y salud al alcance efectivo de la clase media y empleados. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, no encuentra aún la forma de pacificar su país. La reforma de la constitución es ya un proceso irreversible, a pesar de la negación de la clase privilegiada que no desea compartir parte de su extrema abundancia. 
La hermana República de Bolivia padeció claramente un golpe de estado. Basta apreciar las declaraciones de Donald Trump felicitando a las fuerzas armadas bolivianas por “cuidar la constitución” para dejar muy en claro desde donde procede esta noche negra que los bolivianos sufren. 
Evo Morales fue destituido violentamente por fuerzas ajenas a los intereses de su Nación. Ahora reclaman lo que Evo ya había determinado, nuevas elecciones libres en Bolivia. ¿El nuevo “orden” dictatorial boliviano permitirá que Evo Morales se presente a competir si así lo desea? Hoy, el legítimo presidente Boliviano se encuentra exiliado en México. 
No desean los imperialistas de siempre que nuestra Patria Grande institucionalice sus ideales de libertad y bienestar. Nuestra defensa como latinoamericanos es más democracia ante los problemas que padecemos, comprendiendo que la democracia es una forma de vida que se alimenta cuando en verdad respetamos el criterio ajeno. Sin diversidad en las ideas no hay democracia auténtica. Antes de tomar partido apresuradamente debemos reflexionar sobre la importancia de la paz, el equilibrio y el respeto irrestricto hacia las instituciones de nuestros países. 
En la República Argentina tenemos que apuntalar cada día más nuestros valores republicanos y nuestros ideales sanmartinianos de libertad y soberanía. La mentira y la difamación están al servicio de intereses que nada tienen que ver con los anhelos de nuestros mayores próceres. 
En pocas horas asumirá la presidencia de la Nación Alberto Fernández, ungido como tal en sufragios libres. Argentina tiene otra oportunidad de crecer y desarrollarse. Sepamos aprovechar esta situación. Poco importa en qué presidencia comenzamos a crecer, el meritó, en tal caso será de todos y jamás de una sola fracción. Todos los argentinos serán necesarios para gestar un país mejor. 
Basta de calles pobladas de disturbios y violencia entre conciudadanos, no más saqueos, fuego y capuchas, golpes y palos. Sólo ideas superadoras en la mente y en el corazón de cada persona. El camino es el respeto genuino del sentir de nuestros semejantes. La empatía por la verdad se transmuta en vocación por el Bien Común en el rostro de nuestros hermanos. 
Un planeta sin esclavos asomaba como una hermosa utopía hace siglos atrás, hoy es una realidad. Pensemos hoy en vigorosas y bellas utopías, así mañana serán una realidad efectiva que Latinoamérica podrá gozar. 

            Máximo Luppino

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