“ARGENTINA ESTÁ CONDENADA AL ÉXITO”

miércoles, 27 de mayo de 2020


Está derrotado el que viendo sus miserias y errores no activa su soberana voluntad para superarse. El que no se reconoce como un ser pujante y evolucionante, aquellos que aún están desvinculados de su Centro de Conciencia y torpemente creen que nacieron para sufrir, viven una pesadilla por ellos mismos erigida. 

“El hombre es artífice de su propio destino” nos decía Juan Domingo Perón, el tres veces presidente de la Nación, el general triunfante de mil batallas contra la injusticia y la desigualdad social. Perón pensó una Argentina poderosa y próspera con un pueblo feliz y actuó en consecuencia. Es que el creador del Justicialismo sabía que el pensamiento es una poderosa fuerza que construye nuestros días según nuestra capacidad para pensar. 
Cuando el expresidente Eduardo Duhalde sentenciaba la hermosa verdad: “Argentina está condenada al éxito”, los pesimistas, aquellos cultores del fracaso y los lacayos serviles de otras culturas, se “ofendieron”… Lamento informarles que ARGENTINA marca tendencia universal en humanismo, derechos y libertades. Observemos el correcto desempeño político de oficialistas y opositores con respecto al coronavirus. Todos valoran y cuidan la vida humana antes que la profana economía capitalista de acumulación de riquezas pisoteando la salud de sus propios pueblos. 
Es momento de recordar que entre los 10 individuos más influyentes y destacados del mundo se encuentra nuestro Papa Francisco, un argentino dilecto en formación espiritual. El jefe del catolicismo planetario, primer magistrado del estado Vaticano, impulsa una renovación profunda en la hasta entonces adormecida cristiandad. No es casualidad, es causalidad. Nuestra patria generó un sentido de libertad y conocimiento que se expresa en el valor sublime de nuestros semejantes. 
Duhalde está en lo cierto: “Argentina está condenada al éxito” y el espíritu artístico y creativo de nuestros conciudadanos orienta los pasos del país hacia la plena realización de las personas como seres espirituales de trascendencia cósmica. 
Es científicamente exacto saber que vivimos días que hemos edificado en el pasado, en el poderoso hemisferio de nuestra mente en forma constante y en ocasiones por falta de atención de manera casi inconsciente. Queremos decir que cualificando ideas edificamos nuestro futuro. Debemos poseer la cultura del SABER PENSAR. Según lo que pensemos en el orden de la intencionalidad es lo que viviremos en el mañana que cada vez se encuentra más próximo. 
San Martín y Manuel Belgrano, entre otros próceres, pensaron una Nación libre e independiente y lograron nuestra emancipación. En la épica batalla de la Vuelta de Obligado, el Restaurador de las Leyes, Don Juan Manuel de Rosas, y su general Lucio Mansilla sintieron que debían ser fieles a sus creencias patrióticas y junto a un pueblo heroico enfrentaron valientemente a las dos potencias imperiales más grandes de la época. 
Tanto Francia como Inglaterra vieron en acción a los criollos, gauchos de a caballos, centauros de la soberanía argentina. No abundaremos hoy en hablar de Malvinas. Sólo diremos que los patriotas anónimos de hoy saben que volveremos a nuestras islas para no irnos jamás. 
Queridos hermanos, no teman al “fracaso” momentáneo. Esto es aprendizaje para triunfar. Si tememos fracasar seremos tímidos para vivir. El pecado más grande para con uno mismo es el no atreverse. Hay que avanzar resueltamente hacia la gloria que nos aguarda. 
“Argentina está condenada al éxito”. Debe ser un mantra cultural masivo de nuestra Nación. Muchos ya creen en esta realidad. No pienses echando culpas a otros, piensa en tu propia responsabilidad y fuerza. 
Perón sufrió 17 años de exilio. Los eruditos decían: “no vuelve más”, “esta viejo”…  Un día el General VOLVIÓ. Los militantes peronistas fueron más fuertes que la biblioteca de pusilánimes hijos del “no se puede”.
Argentina es tu hogar, ámala y hónrala como los pilotos de nuestra Fuerza Aérea que arremetían llenos de patriotismo contra el invasor Inglés. Igual que lo hicieron nuestros paisanos en la icónica Vuelta de Obligado. 
¡Piensa en vencer construyendo el Bien Común y la victoria será nuestra aliada siempre!

                 Máximo Luppino

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ALBERTO, AXEL Y HORACIO, EL CIMIENTO

jueves, 21 de mayo de 2020


La política es la búsqueda constante de consensos para actuar en aras del bien común. La suma de voluntades dinámicas es la construcción de escenarios posibles para que la población de una Nación evolucione y se desarrolle. 

El presente de la República descansa en las decisiones de la mesa de trabajo que el mismo Alberto Fernández coordina con Kicillof y Rodríguez Larreta sumando todos los gobernadores del país. Cuando la población aprecia a estos tres altos funcionarios brindar anuncios en conjunto en conferencia de prensa, donde muestran esfuerzos mancomunados, la esperanza y el beneplácito colectivo se tornan palpables, generando una energía social positiva que motoriza la confianza nacional. 
La cuarentena continuará con suma atención en CABA y Provincia de Buenos Aires, en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) que es donde el coronavirus posee su funesta “cabecera de Playa”. La epidemia, como una gran desgracia mundial, se torna más peligrosa aún en los bolsones de suma pobreza de nuestra Nación. Las medidas tomadas en armonía suelen ser de por sí exitosas. En este contexto, el primer mandatario con Kicillof y Larreta acordaron un concreto protocolo para llevar adelante en el uso del transporte público que permitirá flexibilizar la cuarentena con cuidado para los usuarios evitando contagios. 
Barrios carenciados, zonas de emergencias, geriátricos y transportes públicos son los focos a combatir para limitar al coronavirus y reducirlo en su infeccioso accionar. Si bien la cuarentena obligatoria permanece, es innegable que la marcha hacia la reactivación económica ha comenzado. Existen provincias “libres” de COVID-19 que transitan sigilosamente el sendero de una actividad productiva con atención a los posibles no deseados contagios. En cuanto a la Provincia de Buenos Aires, ya el gobernador marcó dos grandes realidades: La de comunas del interior donde poco o nada el virus se hizo presente, lugares como Las Flores, Saladillo, Lobos y Necochea donde sólo existe gran prevención. Luego está el conurbano propiamente dicho donde la pelea es barrio por barrio, cuadra a cuadra. Es justo señalar que los intendentes estuvieron a la altura del inmenso drama de la pandemia y trabajaron y trabajan a destajo para cuidar sus poblados. 
En el municipio de San Miguel donde residimos vemos al intendente Jaime Méndez y colaboradores ir casa por casa para prevenir y asistir a los vecinos. Lo mismo sucede en José C. Paz, Hurlingham y San Martín donde se trabaja por sobre las identidades partidarias actuando para el bien común de todos sin banderías irritantes. Tal es la monstruosa magnitud del invisible enemigo que nos obligó a vibrar más allá de la funesta grieta que nos dividía. DIOS quiera que esta concordia reine siempre de aquí en más. 
Las iglesias no se disputan feligreses, simplemente ayudan; los comedores redoblan sus esfuerzos y los militantes sociales están preocupados por el dolor que ven en sus semejantes. 
La solidaridad actual es como un pequeño oasis dentro de un infernal desierto de muerte y dolor. Las proyecciones nos hablan de cifras de pobreza que superan el 50% y de niños con índices de desnutrición por demás alarmantes. Una vez superada la pandemia nos aguarda un desafío no menor, quizás más titánico aún que el del esfuerzo actual, el de trascender la necesidad extrema. 
Llamar al patriotismo es compartir comida, tiempo y esfuerzo con el prójimo. Ser un devoto creyente es ayudar a que las ollas de nuestros vecinos estén llenas de alimentos. 
Rezar ejerciendo acciones concretas de solidaridad y fraternidad es el trabajo concreto que debemos ejercer. Las discusiones son una pérdida de tiempo y una oscura burla para las familias que no tienen qué comer. 
DIOS ilumine a las almas buenas que desean y trabajan para el bien de todos nuestros hermanos. 

        Máximo Luppino

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Liliana Luppino, entrevista realizada por "Nueva Agencia de Noticias"

lunes, 11 de mayo de 2020

Luppino, Liliana

Profesora de Lengua y Literatura. Vicedirectora en el nivel secundario. Realizó una especialización en Dirección de Instituciones Educativas. 


¿Dónde te tocó hacer la cuarentena?

En casa, con mi familia y mis 6 perros.

¿Cómo la vivís?

Es triste no poder ver a todas las personas que quiero y tener amistades lejos. Darme cuenta de la cantidad de momentos o libertades que eran muy importantes y a las que no siempre les prestaba atención por ser algo cotidiano. Sigo trabajando, desde casa. Podría decir que es bastante más trabajo que antes y se me pasan los días con eso. Aún así, me incomoda no poder dar siempre soluciones o respuestas a las situaciones que se van presentando. Los docentes vemos de forma directa lo difícil que esto está resultando para muchas familias. 

¿Qué opinás de las versiones que se difundieron sobre el origen del coronavirus? 

Se dijeron muchas cosas estas semanas. Se dijo que es un virus de laboratorio para una “guerra bacteriológica”, que es por el maltrato que le hacemos al planeta, a los animales, por imprudencia de las personas…  No sé cuál será su origen,pero es evidente que tenemos que aprender muchas cosas como humanidad. Nos falta empatía y tener el objetivo de trabajar para un bien común. Dejar de pensar en ganar o dominar  y ser más amables con los demás y con el planeta.

¿Cuál crees o imaginás que será el desenlace?

Espero que en unos meses encuentren una cura y que la situación pueda controlarse lo antes posible. Sin embargo, espero que cuando eso pase no hagamos de cuenta que no pasó nada. Hay que cambiar hábitos, prestar atención a las nuevas posibilidades, valorar lo que nos pasaba inadvertido y tomar más conciencia.

¿Crees que este es el mayor problema que padeció el Mundo en lo que va del siglo XXI?

Sin duda, esto nos afectó de una u otra manera a todos. Creo que por eso tiene la importancia actual que tiene. Además, genera miedo la rapidez con la que se extiende y con la que puede colapsar el sistema médico como pasa en algunos países. Pero me parece que la desigualdad y las injusticias que se viven a diario son el mayor problema. Tal vez, en un mundo más equilibrado, en el que la vida y la salud fueran siempre delante de lo económico y el bien de todos fuera más importante que el personal, esto podría haber sido más controlable y la cuarentena menos dura para muchas familias que no tienen la ayuda que necesitan.

¿Y la Argentina?

Tal vez las medidas se pudieron tomar antes, o ser distintas al principio. Pero ya pasadas cinco semanas de cuarentena vemos que no hemos colapsado y eso es importante. Por otro lado, ahora queda claro todo lo que nos falta. Necesitamos mejorar el sistema de salud, estar más preparados, escuchar lo que piden médicos y enfermeros. Creo que eso también está pasando con educación. Nos damos cuenta de que tenemos que actualizarnos, mejorar y que necesitamos ayuda.

¿Qué te dejó esta experiencia?


La seguridad de que tenemos que valorar más los instantes buenos, las personas cercanas, las posibilidades que tenemos y la convicción de que es necesario hacer cambios. Cada uno sabe cuáles debe hacer a nivel personal, pero también tenemos que cambiar como sociedad.No sé si es por trabajar en educación, pero me siento en una lección de la escuela y creo todavía hay cosas por aprender.
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Pablo Moledo, entrevista realizada por "Nueva Agencia de Noticias"

Pablo Moledo

Docente de escuela secundaria

¿Dónde te tocó hacer la cuarentena?
En mi casa de barrio Sarmiento, localidad Santa María, partido de San Miguel.

¿Cómo la vivís?
Vivo solo en mi casa. De a momentos lo más armónico posible con muchos momentos de reflexión y de a momentos es inevitable que lleguen ansiedades y angustias. Es muy triste lo que está pasando. Trabajo en la docencia y en el marco de la continuidad pedagógica doy clases a través de las plataformas virtuales. Tengo la oportunidad de acompañar al párroco de Trujui llevando a las familias más necesitadas las cajas de alimentos del proyecto #SeamosUno. También estoy participando de un comité barrial de crisis encarado por el párroco de Patriarca San José, Marcos Muiño SJ, junto a varias organizaciones sociales. Estas actividades me ayudan a sobrellevar la situación.

¿Qué opinás de las versiones que se difundieron sobre el origen del coronavirus? 
Estamos lejos de los hechos y de conocer en detalle la situación por eso sería muy atinado levantar alguna hipótesis. El virus pudo haber mutado naturalmente o pudo haber una mutación inducida,lo cierto es que esto evidencia que las relaciones que ponen valor en las cosas y no en el ser humano quedan totalmente al descubierto. Esto debe ser transformado. Lo otro sin dudas tiene que ver con la “guerra” comercial entre potencias que intentan sacar tajada.

¿Cuál crees o imaginás que será el desenlace?
El desenlace será como el desarrollo que estamos viviendo, “incierto”. Sin embargo creo que Argentina tendrá buenos resultados debido a los esfuerzos del gobierno y la población. En el mundo está claro que otros países saldrán muy dañados moral-espiritual y económicamente hablando. Las relaciones en el modo de producción capitalista donde poderosos someten a países y, por ende, pueblos más vulnerables no cambiará.

¿Crees que este es el mayor problema que padeció el Mundo en lo que va del siglo XXI?
Bueno. Ninguna crisis es igual por empezar, pero sí podemos decir que estamos ante una que ha marcado un antes y un después en la historia, sin dudas. Esta presenta todos los puntos neurálgicos: el sanitario por el virus que genera enfermedad o muerte, una fuerte influencia en el cambio de muchas relaciones sociales, pone mucho más al descubierto las relaciones de desigualdad y ha generado una abrupta caída mundial a gran escala sin precedentes en el siglo, pero además parece ser que con proyección de largo alcance.

¿Y la Argentina?
Nuestro país venía presentando una estructura social endeble y una economía de emergencia. El gobierno está haciendo enormes esfuerzos con mucha responsabilidad. La centralidad del estado vuelve a estar en el tapete y aunque sea controversial queda claro que en todas las crisis el salvavidas lo pone éste. Creo que la economía Argentina post-pandemia será parecida casi a una economía de guerra o a la de algún país muy pobre de África. Sin embargo, puede aprovechar nuevas oportunidades como la re-estructuración de la deuda y la reconfiguración de la economía mundial en que los países que tengan mejor lectura podrán insertarse con mejores posibilidades a los mercados.

¿Qué te dejó esta experiencia?
Valorar cada instante junto a quienes queremos. Valorar nuestro presente y vivir intesamente. La solidaridad como valor altísimo no puede pasar desapercibida. Hoy la solidaridad es la que sostiene a nuestro pueblo, algo que otros tantos lamentablemente desconocen.
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Enrique Emiliani. Entrevista realizada por "Nueva Agencia de Noticias"


Enrique Emiliani

Católico, Argentino y Peronista. Vecino de Bella Vista, Partido de San Miguel. Abogado. Casado, 6 hijos, 1 nieto. Político retirado. Escritor de a ratos. 

¿Dónde te tocó hacer la cuarentena?

En mi casa, con mi mujer, mi suegra, 5 de mis 6 hijos y mi nieto de 3 años. 

¿Cómo la vivís?

En lo personal, fue un tiempo fructífero para mi enriquecimiento espiritual y cultural,para escribir, trabajar en modo remoto lo que se pudo desde casa, y para fortalecer la vida en familia y las relaciones interpersonales y comunitarias con cada uno de sus integrantes. Desde ese aspecto, fue un buen tiempo qué de otro modo, por mi habitual ritmo laboral, no hubiera disfrutado, en mi casa.
Pero, Perón nos enseñó, entre tantas, dos cosas: 1.- que no se puede ser feliz en un pueblo que no es feliz, y 2.- que la persona humana necesita y tiene derecho a un bienestar espiritual, afectivo y material (Congreso de Filosofía, Mendoza, 1948). Entonces he vivido y vivo esta extraña y confusa cuarentena con la preocupación que me genera, como a tantos argentinos, el proceso de empobrecimiento material de millones de compatriotas y el proceso de profundización de la quiebra de la economía y del patrimonio nacional. 

¿Qué opinás de las versiones que se difundieron sobre el origen del coronavirus? 

No me cabe ninguna duda de que esto ha sido provocado intencionalmente, y que es el principio de un nuevo ordenamiento mundial tendiente a dominar a la humanidad como nunca antes, a través de guerras bacteriológicas, pandemias provocadas, pérdidas progresivasde la libertad y de la dignidad, restricción de derechos humanos y aniquilación de las identidades culturales. Una dominación instrumentada a través del miedo, de las tecnologías, de medidas de seguridad restrictivas de la libertad, de novedosos protocolos de aislamiento, de un discurso único bajado desde los medios masivos de comunicación y organismos como la ONU, del empobrecimiento cultural, educativo y material de la ciudadanía, y del debilitamiento de las democracias y la extinción de las repúblicas. Me vienen a la memoria dos novelas: Fahrenheit 451, de RayBradbury; y 1984, de George Orwell.
En noviembre de 2019 se realizó en EEUU un simulacro de Pandemia que afectaría al mundo. El simulacro se llamó Covid-19. Bill Gates, presente en el congreso del simulacro (entre otros personajes nefastos de las corporaciones y los buitres que dominan y destruyen la humanidad) anunció luego que una pandemia afectaría al mundo.


¿Cuál crees o imaginás que será el desenlace?

Ésta pandemia, desde el punto de vista médico, terminará con la llegada de la primavera. Pero habrá comenzado el nuevo ordenamiento mundial. El 1% de la población mundial será mucho más rica que ahora, y el 99% del resto del mundo será mucho más pobre. Los Fondos Buitres arrasarán con las economías mundiales y los patrimonios de las Naciones Estado, las grandes corporaciones multinacionales querrán profundizar e imponer el reemplazo de trabajadores por la robótica, y la flexibilización extrema de las condiciones laborales en perjuicio de los trabajadores del mundo y sus derechos. Los países como Argentina, los países hermanos latinoamericanos, los africanos, verán arriadas sus banderas históricas de la lucha por la liberación de los pueblos: la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. La ONU, brazo diplomático de las grandes potencias, tendrá vía libre para obligar a las personas a colocarse el chip que, con la excusa del terrorismo, tiene proyectado desde años que todos lo tengamos incorporados en nuestros cuerpos antes del 2030. Será otro instrumento de dominación, y de marginación. No vacunados y sin chip, serán los parias de la Tierra.      

¿Crees que este es el mayor problema que padeció el Mundo en lo que va del siglo XXI?

De ninguna manera. En el mundo hoy mueren por segundo 7 chicos por desnutrición o enfermedades curables: un genocidio silencioso del que pocos hablan, y del que son responsables las grandes potencias, los fondos buitres, las corporaciones multinacionales, las empresas de medios de comunicación y las dirigencias políticas y empresariales. A ese drama se pueden agregar otros como por ejemplo: la tragedia de los millones de personas que carecen de agua potable y que viven en la pobreza o la indigencia, la desigualdad criminal en la distribución de la riqueza producida con el esfuerzo de los trabajadores, la explotación de mujeres y niños en el turismo de prostitución, los abortos de miles de bebes por nacer con malformaciones (al mejor estilo Nazi); las persecuciones religiosas y étnicas actuales en el Medio Oriente; la masacre del Pueblo Palestino; la diáspora del pueblo Sirio.
Estos son algunos de los verdaderos y trágicos dramas de la humanidad en el Siglo XXI, y de antaño. El coronavirus es una gripe altamente contagiosa, pero menos letal que muchas otras enfermedades. 

¿Y la Argentina?

De ninguna manera puede pensarse con razonabilidad que el Coronavirus pueda ser el mayor problema del Siglo XXI en la Argentina. El nuestro es un país castigado con otros males muchos más graves, como, entre otros: un endeudamiento feroz (desde la Dictadura Militar del 76), con una pobreza creciente que ya raya el 45% de la población,con una democracia cada vez menos participativa y cada vez más formal, con una dirigencia política, empresaria, periodística y sindical cada vez menos nacionalista, cada vez más enriquecida y corrupta, cada vez menos demócrata y alejada de las necesidades del Pueblo y de la Patria; cada vez más materialista, individualista, corrupta y liberal. 
Hoy, al 26.4.2020, hay en el país cerca de 12.000 infectados de Dengue, y menos de 4.000 de Coronavirus. A la fecha, desde el primer caso de Coronavirus, murieron en el país más de 28.000 personas por diversas causas; de Coronavirus sólo 179.
Y si queremos comparaciones históricas: en el Siglo XIX murió el 20% de la población de la ciudad de Buenos Aires a causa de la fiebre amarilla. Equivaldría a que hoy murieran alrededor de 700.000 personas. Pero el país siguió funcionado. En la Batalla de Maipú, en la que San Martín liberó a Chile, murieron en un sólo día más de 1000 argentinos, compatriotas que dieron su vida por la Patria, que cruzaron heroicamente una inmensa cordillera, muertos de frío y de hambre, para liberar la América del Sur del Imperialismo Español. En la década del 50 (la Resistencia Peronista) y en las del 70 y 80, miles de compañeros y compañeras perdieron la vida, su libertad, sus bienes o sus familias, para luchar contra las dictaduras y por la liberación.
Entonces, ¿a qué todo ese miedo que no dejan de inocular los noticieros? ¿por qué tanto sometimiento de la población al aislamiento social y obligatorio? ¿qué salud pretende cuidarse con la cuarentena si el daño moral, psíquico, familiar, educativo, cultural, espiritual y religioso que se está causando con todas las medidas del aislamiento obligatorio son y serán muchos más graves? ¿cuántas operaciones se están dilatando, cuantos diagnósticos preventivos no se están realizando (mamas, melanomas, diabetes, etc.) o se están demorando a causa de la cuarentena; cuantos morirán mañana por ello?
El gobierno alega que basa las extensiones de la cuarentena previo escuchar las opiniones de los infectólogos y especialistas; pero, en una república dónde uno de sus principios son la publicidad y la transparencia de los actos de gobierno, ¿por qué no se transmiten en vivo a la población esas reuniones, o por qué no se publican sus opiniones y conclusiones? El Pueblo tiene derecho a saber, y no basta con una clase de facultad y con filminas dadas por el Presidente cada dos semanas. ¿O por qué tenemos que enterarnos de las conclusiones de los especialistas a través de las entrevistas con personajes harto conocidos por todos nosotros, como Nelson Castro, Marcelo Bonelli, Adrián Ventura; si ya sabemos para qué equipo juegan?       

¿Qué te dejó esta experiencia?

Por todo lo antedicho, en lo personal y familiar, un tiempo fructífero para fortalecer el espíritu y los afectos, a pesar de las dificultades económicas, para enfrentar con dignidad y libertad el mundo que vendrá y nos querrán imponer.
Como ciudadano y como Peronista, ésta experiencia, aun no concluida, me deja una sensación mezcla de bronca y decepción. No se puede hacer historia contra fáctica, tal como me enseñaron en el profesorado de historia de la UNGS, pero a mi modo de ver Perón y Evita hubieran abordado éste tema de otro modo, con un criterio más nacional, más realista en lo geopolítico, y más integral desde lo humano. 
Hoy no hay federalismo en el país (como casi nunca lo ha habido): los gobernadores de las provincias que apenas tienen casos de Coronavirus siguen igual acatando mansamente las directivas del gobierno central. ¿Por qué? Porque si no,no les giran fondos. 
Hoy no funciona la República: el Congreso no funciona, y la Justicia tampoco; todo el poder constitucional se ha concentrado en una sola persona. Los diputados y senadores no se reúnen. ¿Por qué? ¿No podrían hacerlo en un estadio techado y sentados en sus bancas en gradas a distancia? ¿No pueden trasladarse en autos desde sus provincias? ¿Tienen miedo? ¿De qué? Sí Belgrano, Juana Azurduy, MacachaGuemes y Artigas hubieran tenido miedo la Patria no sería libre. 
Hoy no funciona la República: tanto la CSJN como la CJS de la Provincia de Buenos Aires, y de las demás provincias, no han autorizado la reanudación y el funcionamiento pleno y virtual de los Tribunales Nacionales y de las Provincias. Ello constituye una grave violación al derecho humano de acceso irrestricto a la Justicia, y una demora injustificada que lesiona derechos de toda índole. Un ejemplo: llevo adelante un amparo de salud de una joven de 28 años que se puede quedar ciega porque su obra social le niega una operación y tratamiento, y la justicia civil federal donde tramita la acción de amparo de salud me negó el habilitamiento de la feria extraordinaria dispuesta por la CSJN y no se dicta entonces sentencia, y se “desampara” a la víctima. La Corporación Judicial tiene jueces que ganan entre 400.000 y 500.000 pesos por mes, pero hoy ni siquiera trabajan desde sus casas resolviendo casos urgentes o al menos poniendo al día miles de causas que tienen demoradas y atrasadas en sus juzgados, lo cual implica una tácita denegación del derecho a la justicia. Ya lo decía José Martí, la demora de la Justicia equivale a la denegación del derecho a la misma. Por otra parte, tampoco funciona hoy la república porque el aislamiento social obligatorio es inconstitucional y ninguna corte o tribunal dice nada al respecto. 
Por todo ello, es negativa la experiencia que como argentino me deja esta determinación de aislamiento social obligatorio, dónde nadie niega que podrán salvarse hasta un par de miles de vidas, pero el costo espiritual, moral, psíquico, físico, familiar, económico, y laboral que se la hará a la gran mayoría de la población y al patrimonio nacional, tal vez el día de mañana nos demuestre que fue mucho más grave y mayor.

Fuente: Nueva Agencia de Noticias
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TRUMP, JOHNSON Y BOLSONARO, EL CLUB DEL CORONAVIRUS

viernes, 8 de mayo de 2020

¿Es lógico que la Nación que es superpotencia del planeta posea el mayor número de fallecidos por el coronavirus? 

Parece ser que algunos gobernantes de países con enormes recursos económicos no desean prevenir y eventualmente curar a su propia gente. Así es que los Estados Unidos de Norte América poseen armamento militar de destrucción masiva y logística para tal fin por billones de dólares, a la vez que sepulta a miles de habitantes en fosas comunes. Centavos para curar, millones para dominar y matar pueblos enteros. Es la cara monstruosa del imperio que empobrece al mundo para que sus corporaciones acumulen más riquezas mal habidas.  Las últimas cifras de fallecidos en EEUU superan los 76000 personas. Escalofriante multitud de muertos parece no conmover a Donald Trump, quien piensa más en la economía que en las vidas que se truncan por esta cruel pandemia. Emparentado con la barbarie la Inglaterra de Johnson, que exhibe el mayor índice de decesos de toda Europa. No es casualidad, es priorizar la materia sobre el alma humana. Es crueldad utilitarista. 
Con mucho dolor recibimos la noticia de que la hermana República del Brasil llegó a padecer 614 muertes por coronavirus en sólo 24 horas. Claro que pensamos que la torpe negligencia del presidente Bolsonaro con su cruda insensibilidad es responsable en una gran medida de estas tristes muertes. Brasil, poblado por un pueblo alegre y generoso, siempre pronto a danzar y cantar se ve hoy desprovisto de un presidente que socorra a su propia gente. 
Tanto Trump, Johnson como Bolsonaro parecen participar de una ciega competencia de brutalidad humana. Duros de corazón, desconocen las bendiciones de la compasión y la auténtica solidaridad. Son “bravos machos” con el padecimiento de sus semejantes. Obtusa inteligencia de toscos cavernícolas ataviados con trajes delicados. La historia pronto dictaminará con incontrastable verdad el accionar criminal de estos gobernantes prepotentes que no salvaguardan a los enfermos de su propia tierra. 
En la antítesis de esta funesta trilogía se encuentran muchas naciones con gobernantes sensibles y sensatos. Los gobiernos de Argentina, Uruguay, Grecia y Portugal por señalar algunos, concretaron una política sanitarista correcta basada en el cuidado y respeto de la vida humana que dio aceptables resultados en sus naciones. 
Poco imparta el ropaje ideológico de cada particular gobierno. Sí incumbe el nivel de comprensión y amor por los semejantes que cada gobierno es capaz de concebir. La magnitud espiritual de las personas se mide por la capacidad de ser generosos y saber que nuestra felicidad está ligada a la realización completa de nuestros hermanos. En el bienestar de nuestros hermanos se gesta nuestra propia dicha y construcción espiritual. 
El coronavirus aún no fue vencido. En el planeta hay muchas personas sufriendo indecibles penas. No son cifras huecas de vacías estadísticas, son almas con familias, sueños y esperanzas de vivir. 
La economía mundial se reanimará en la medida que la población del planeta esté sana y no siendo víctima de una pandemia aberrante que amenaza la vida en todo el globo terráqueo. 
Mejor prevenir y profundizar los cuidados poblacionales antes que padecer más inocentes víctimas. Bienaventurados son los que sufren por el dolor de sus semejantes y trabajan para enmendar las injusticias imperantes. 
Mercenarios o tontos son aquellos que defienden las oscuras doctrinas de la muerte. En el afán de fingir fortaleza denotan ferocidad, dureza de corazón y complejo de inferioridad. Son los ya conocidos “guapos de pelotero” o “matones de cotillón”. El fuerte suele derramar límpidas cristalinas lagrimas por el sufrimiento ajeno. Bien vale extender la cuarentena unos días a cambio de preservar vidas humanas.
DIOS bendiga a los médicos, enfermeros, agentes de seguridad y a todos los que empujan con amor el pesado carro de la humanidad. Son los héroes de la humana raza destinada a encontrar la suprema belleza de la verdad. 

             Máximo Luppino

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¿SEPULTAMOS PERSONAS O AL CAPITALISMO VORAZ?

miércoles, 29 de abril de 2020


No es casualidad que en el marco de la pandemia atroz que la humanidad padece, Estados Unidos de Norte América sea el país con mayor número de muertos del planeta. Lamentablemente ya llegan a 60.000 personas fallecidas en Estados Unidos. La oleada de cadáveres amenaza con aumentar. Mientras, muchos gobernantes continúan “pensando” en las finanzas antes que en preservar la vida de su población. 

Donald Trump optó por la economía, entregando a las infames fauces de la muerte indigna a miles de personas.  La superpotencia del planeta es la Nación con más recursos económicos disponibles para cuidar a sus habitantes, pero la vida de las personas para el presidente estadounidense está claramente en segundo orden. Primero los dólares, ese es el principio capitalista. Aberrante e inhumana actitud de los cultores de la materia por encima del alma humana. 
Los cortesanos vocacionales del capitalismo voraz plantean enérgicamente la necesidad de que la rueda económica del mundo se movilice, y vuelva a girar velozmente. Esgrimen que el quiebre económico es tan o más lacerante para la humanidad que la misma pandemia que sufrimos. Está claro que es un falso dilema expuesto con cierta malicia utilitarista por los adoradores de los dorados lingotes de oro. 
Claro está que la economía debe retornar a su propia dinámica, pero sin poner en riesgo la salud poblacional. Las grandes comunidades deben ser cautelosas y sumamente responsables. En nuestras pampas la vida es sagrada y valiosísima como tal. Es la prioridad que no posee sombras de duda alguna. Cada persona es protegida con todos los recursos disponibles que nuestra patria tiene y con una enorme vocación solidaria por los enfermos. Es la Nación Argentina la que brilla solemnemente con estos valores impostergables de la divinidad reinante en cada corazón humano. 
Los cipayos de nuestras latitudes son gorilas depilados pero gorilas al fin. No se atreven a evidenciar lo que todos sabemos, la doctrina yanqui es aberrante y reprochable desde todo punto de vista humanitario. Sólo los bárbaros podrían dejar de lado a sus semejantes con tal de sumar arteras riquezas para que las corporaciones sean aún más ricas de lo que ya son.  La responsabilidad política funcionó correctamente desde el presidente de la Nación. Alberto Fernández junto al gobernador Axel Kicillof, el jefe porteño, Rodríguez Larreta, y demás gobernadores sumaron esfuerzos en común para combatir al Coronavirus. Los efectos de estos esfuerzos nos permiten transitar con relativa calma estos momentos de pandemia global. 
Los números de infectados y fallecidos hablan claramente del correcto orden argentino. Hay 207 fallecidos en nuestra Nación, contra 27.000 en algunas naciones europeas y como ya mencionamos 60.000 en EE.UU. Pero poco mencionan esta inocultable realidad. Más bien “buscan” la falla o el error mucho más que manifestar las irresponsabilidades criminales en un primer mundo que se quedó protegiendo a las bolsas de valores más que a los seres humanos. 
Si la vida florece la economía se orientará rápidamente. Si no hay vida, ¿qué sentido tiene el valor del oro? Los fallecidos marchan a lugares donde vale la conducta que llevaron en la tierra. Las tarjetas de crédito nada pueden comprar en los mundos sutiles del alma. 
Es bueno recordar que muchas muertes e infecciones reinantes son producto de la desmesurada avaricia de los salvajes capitalistas: Los banqueros, las corporaciones multinacionales, la usura del Fondo Monetario Internacional y demás organismos de intocables “Ladrones de guantes blancos”.  Hay que temerle más a una financiera que a los barras de “la 12”. Los cazadores de delincuentes deberían de vez en vez depositar su mirada en las mafias reinantes que socavan el esfuerzo colectivo de los pueblos. 
Las tumbas comunes de Nueva York son un triste emblema del capitalismo criminal que se resiste a morir. La hora de las riquezas obtenidas a costa de la vida de nuestros hermanos debe perecer. Un nuevo amanecer con humanos criterios se aproxima velozmente. 
El pensar y sentir de las personas como artífices de la felicidad de sus semejantes es el nuevo orden humanista que está emergiendo. 
                          Máximo Luppino

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DE TRUJUI, DEL DOMINGO Y DEL OCASO

jueves, 23 de abril de 2020



En tu 78° Aniversario nuevamente, mi humilde homenaje puesto a tus pies Trujui de los mil misterios.

Veladamente, apremiado de luna tardía declina este domingo del Trujui gredoso.
Ni Borges, ni Herrera Reissig, ni Octavio Paz, ni Whitmam
Ninguno mi amigo, ninguno.
Tan tronador sol no asomó aquí para musa de poetas antologizados.

Aquí las musas fondearon Salguero, la Memoriosa, desde la sibilina y bruñida Ruta hacia el Fondo del anodino y plebiscitario fondo, y solo en busca de los cetrinos y evocadores poetas nacidos en los charcos anubarrados del Trujui habitual.

Brindo por ellos amigo mío, porque raídos de abolengo y con música de feria almorzaron nobleza sin decoros con sol de príncipes y menú de dignidad a la carta.

Y sin tender la mesa, sin folletones ni bajos manteles, con blasones de todos los días porque en el Trujui de la Santa María los poetas son gentiles enemigos de lo tácito y piadosos apóstoles del español fallido.
Trujui de las Vísperas sobrevivió otra vez al diluvio y refulge como Lázaro fuera del sepulcro.

Que fue.
Que otra vez fue, pero que igualmente brindo por el sol que restauró al hombre de estos bañados de la épica y zozobrante moral de los inmersos.
Y es sol de ciudad nueva amigo, sol que fulgura y resplandece sin el porte sacro ni la estética teologal de los autos perimetrados.

Que salud.
Que nuevamente salud.
Va éste por las viejas voces aún no disipadas que desprende la migrada nostalgia de los domingos por la tarde.

Que tenue y tardío, pero que luce de postal este sol cívico del Trujui alegórico y ciudadano.
Del Trujui aún sin racionar, en crudo y sin aderezos, tan desprovisto de gala como los vasos ocres y grumosos con los que se embriagan sus tímidos y retraídos poetas.

Oh, sus desastrados poetas! Esos fraternos barqueros en el río indescifrable de las palabras. Ellos que, con rango de hidalgos, mantienen inalterable su alcurnia y elevan aún más su desalineada aristocracia.

El de la lejanía, amigo mío, cuando no, que Trujui bebe nuevamente de ese trago.
Porque son esas mismas distancias las que lo abrevia y las que vuelven sobrada aunque insuficiente la vida de sus nuevos náufragos, los mismos que soslayados por la equidad y el espasmo de los probos se desplazan con dócil rebeldía a este lado de la vía.

Ni vulgar ni vasallo, apocado y cotidiano, pulsado de sol migrante nace y retoña Trujui, Trujui de la Santa María, según reza la nueva y enzarzada cartografía.

Empero, entre ecos de añejos brindis y rumores sin jerga, el ocaso le ofrece finalmente su ribera más umbría y juntos se extienden lentamente hacia el silencio.

Trujui es nuevamente nube incierta de las vísperas, aunque, por el hueco impenetrable de un segundo breve, demoró aún más la nubada frontera de otro presentido adiós.

Al fin, Trujui del sol arrebatado, se recuesta sobre el lecho púrpura de sus patios donde la tristeza se desangra pausadamente con la música inaudible de las ausencias.
                      José Villalba

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COVID-19, ENTRE EL CONTAGIO Y LA BANCARROTA


Nos cuidamos, nos protegemos, se cumple la cuarentena, la humanidad es solidaria, pero el pan a cada hogar llega cada vez con más dramática dificultad y escasez. Las deudas se acumulan, los compromisos contraídos agobian, el ánimo comunal está siendo apedreado por la incertidumbre reinante. El mañana parece un campo minado plagado de nuevas y desconocidas pruebas a superar.

Nuestros niños y jóvenes aprenden desde el hogar, sin el calor del compartir las insustituibles experiencias del aula escolar. Con la ausencia del semejante, del amigo, del compañero, del amistoso rival con el cual competir. En definitiva, las aulas son en sí mismas el gran maestro irreemplazable. La sublime lección del compartir y relacionarnos en comunidad se comienza a mamar desde las escuelas, esas mismas que hoy permanecen cerradas, aisladas y solitarias llorando lágrimas de tintas no utilizadas, sordas al alegre himno del murmullo escolar. La legión de guardapolvos blancos que todas las mañanas se desplegaba con entusiasmo por nuestras calles, le daban sentido a todos los esfuerzos de los adultos. Si les mutilamos el futuro a nuestros jóvenes, los adultos perdemos el sentido celestial de nuestro presente. Con todas las prevenciones habidas y por haber, los chicos y jóvenes deben retornar a las aulas lo antes posible. No queremos una generación de “Lobos solitarios” que no sepan el valor real de compartir esfuerzos e ideales con sus hermanos de aula en el poético transcurrir de los días que se aproximan. Cuando los niños vuelvan felices a las aulas se evidenciará el triunfo del ser humano sobre el infame virus, y nuestros días cobrarán su sentido más profundo.  
¿Qué país nos quedará luego de esta pesadilla? ¿Cuáles serán los empleos que no volverán a brillar? ¿Nos adaptaremos al nuevo mundo que está naciendo? 
La humanidad está bajo “fuego cruzado”. Por un lado, el implacable coronavirus con su abrumador mensaje de infección y muerte y por otro, la cuarentena y el distanciamiento social mundial de lógica prevención que derrumba la economía planetaria. Claro está que la vida de las personas es lo verdaderamente importante, el cuidado de los individuos debe ser la indiscutida prioridad universal.
  En Argentina este principio humanitario y sagrado es honrosamente practicado por las autoridades nacionales, provinciales y municipales; tanto por las fuerzas oficialistas como opositoras. La grieta fue superada por el correcto criterio de cuidar a nuestros semejantes. Una vez más, el recto sentir y pensar triunfa sobre el criminal materialismo egoísta y residual que aún vocifera en algunos rincones oscuros del globo planetario.
Cierto es también que el aislamiento comunal está lacerando el ánimo social. La angustia de las personas se respira en cada calle de la república. La gente añora volver a la dinámica laboral que necesita. La economía doméstica está destruida, las personas necesitan retornar a sus labores sin descuidar las austeras prevenciones que debemos tener para evitar el mal del coronavirus. La certera y solidaria ayuda del Estado argentino es bien recibida y valorada, pero en verdad resulta insuficiente ante las inmensas carencias que padecemos. El Estado más poderoso del mundo jamás podrá cubrir las expectativas propias de cada familia, de las fábricas, talleres, oficinas y negocios que bien comprenden la necesidad de la cuarentena a la vez que observan cómo el cumplimiento de la misma les arrebata el presente y el futuro que soñaron. 
Los argentinos saben que la cuarentena es necesaria para enfrentar al virus artero, a la vez que el hartazgo está cada vez más presente en el clima familiar.  
El primer enemigo es el COVID-19, el segundo (respirándole la nuca al primero) es la bancarrota mundial que se traduce en cada barrio con la ausencia de lo primordial. Los sueños deben ser concretados, palpados, vividos en la divina cotidianidad de las horas que abrazamos. 
¡Jamás perderemos las esperanzas de vivir en libertad y fraternidad!
                Máximo Luppino

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CORONAVIRUS, LADRÓN DE BESOS Y ABRAZOS

martes, 14 de abril de 2020


¡Los besos y abrazos jamás morirán! 
El apretón de manos y la rueda inmortal de mates volverán como un viejo poeta vuelve a fundirse lleno de alegría en los versos dorados e infinitos de sus mejores anhelos. 

El artero virus desea arrebatar la alegría del mundo y más allá del dolor y muerte infame que causa, las sonrisas retornarán al rostro esperanzado de una humanidad que nunca se dará por vencida. El mal posee corta trayectoria. Más pronto que tarde quedará arrollado por la bondad sagrada que los individuos guardan en su inmortal alma. Si el coronavirus emergió de un laboratorio, que DIOS perdone a las desviadas mentes que sirvieron a las oscuras fuerzas del planeta, sólo un corazón carente de luz podría crear tan terrible pesadilla.  
Fábricas deshabitadas, líneas de montajes quietas, comercios cerrados y lo que más pesadumbre ocasiona, aulas sin párvulos, patios escolares en silencio, sin el murmullo angelical de nuestros hijos. El virus inmovilizó al globo terráqueo, lo confinó a un letargo incierto.   
Calles despobladas, con veredas solitarias, dibujan el rostro desconcertado de las ciudades desamparadas del frenético andar de las personas en busca de sus afanes. Las sillas y mesas de nuestros templos urbanos lloran apiladas, solas y esperando que los parroquianos de siempre retornen a su rededor para desgranar anécdotas, cuentos y quimeras de la vida como siempre lo hicieron. Tristes pocillos de café siguen esperando esos labios entusiastas que beben de su fuente el néctar de la metrópoli pujante que ahora aguarda el fin del disgusto crónico. 
Los amigos se extrañan y forjan imágenes colosales de un reencuentro mágico que, DIOS mediante, pronto sucederá, las risas serán insondables en la felicidad de hermanos que jamás debieron separarse. ¡Cuántas cosas cotidianas y valiosísimas nos fueron robadas! Esos paseos por la plaza, los juegos de los chicos y el fulbito con los muchachos que nos permitía ver cómo le hacíamos una gambeta al mismísimo Messi y al Diego en el mismo partido.
El boliche, la plaza, el mate y el cumpleaños suspendido nos esperan, los abrazos con palmadas calurosas llenas de amor fraternal volverán a su imperio de amistad eterna e incondicional. 
Soñamos con las rutas profundas detrás del volante devorando kilómetros, hasta divisar esa luz melancólica y amiga de una estación de servicios, oasis de paradas para los incansables viajeros. 
Parece que los recuerdos llenan de lágrimas esas miradas melancólicas tras el vidrio de las ventanas empañadas por reiterados suspiros. 
Pongamos en real valor toda la libertad que gozábamos y que, por cotidiana, poca importancia le dábamos.  ¡Cuánto poseíamos casi sin saberlo!...
Hoy cae la noche, y nos encontramos en el cielo de las oraciones agnósticos y creyentes rezando por igual, elevando nuestras oraciones al Gran Padre para que nos permita  volver a jugar nuestro inocente juego de hombres y mujeres deseosos de retornar al hemisferio de afecto y dicha que el COVID-19 nos quiere hurtar. 
Mañana, mate de por medio, volverán los apretones de manos juntas en la construcción de la humanidad que todos merecemos. El mal ingresará al lodoso pantano del que jamás debió emerger. 
¡Los abrazos jamás se olvidan, pronto volverán como las flores perfumadas en los jardines de los ideales humano!

              Máximo Luppino

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