LA GRIETA Y SUS LABORIOSOS CULTORES

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Los mercenarios siempre desean “ganar” dinero, puestos de poder y privilegios que los distingan de sus semejantes. Para esto deciden alimentar las divisiones, para ocupar algún lugar entre las facciones en pugna. Luego, los fanáticos imbuidos de una arcaica doctrina tribal quieren que todo esté teñido de su color mental. No saben vivir en democracia, ni respetar la diversidad lógica que los enriquecerían como personas. La pereza intelectual y la inseguridad personal los conducen a estar enclaustrados en sus escasas ideas domésticas carentes de creatividad. Desde este ´cómodo refugio de ilimitada torpeza combaten y descalifican al prójimo en vez de crecer junto al semejante.  



El miedo es un impedimento para evolucionar y de poco nos sirve para vivir una vida plena en creatividad y felicidad. En la confusión de las peleas y el ruido de los gritos, el fanático se siente más satisfecho destruyendo que edificando consenso.  Una Nación necesita de todos los individuos de buena voluntad, más allá de sus dispares criterios ideológicos. 

La grieta política y social no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de nuestra Nación. Siempre existió y más o menos profunda siempre existirá en la actual condición evolutiva de la humanidad. El tema es reducirla a su menor número de expresión. 

Es fácil apreciar que “la grieta” ha reinado en todas las latitudes del planeta. La sangrienta guerra de secesión en Estados unidos es una muestra del funesto reino de la separabilidad. Enfrentamiento bélico entre hermanos que dejó miles de muertos y que duró cuatro años (1861-1864) de ininterrumpido dolor que proyectó consecuencias hasta los agitados días del vertiginoso presente. 

El movimiento independista Catalán busca su independencia de España. Esta grieta sí que es profunda y promete futuros días de dura zozobra para nuestra amada Madre Patria. Los recientes disturbios violentos en Barcelona son adelanto lamentable de próximos desencuentros políticos-sociales. También en el Reino Unido de Gran Bretaña Escocia e Irlanda han mostrado firme voluntad de independencia del predominio autoritario Inglés en el gobierno de la isla. Vamos a pasar por alto los desencuentros sumamente violentos en Medio Oriente, donde parece que reinan más los fusiles que las ideas. 

Argentina en verdad posee un “grieta” modesta, pero suficiente para no dejarnos crecer a la velocidad que nuestro pueblo merece. Un puñado de comunicadores sociales están enrolados en ver oscuridad depresiva en el más glorioso y luminoso amanecer nacional. Son los frustrados que buscan culpar a la sociedad que los circundan de sus propias carencias. Actúan como servidores de “causas” extranjeras sin valorar jamás la verdad y belleza de los ideales argentos. 

Los mercenarios buscan lucrar con el esfuerzo ajeno y los fanáticos siembran división donde debe imperar la hermandad. 

Cuando Alberto Fernández logró un histórico acuerdo con los bonistas extranjeros para el pago de una deuda asfixiante, no fue reconocido adecuadamente. Querían un fracaso para producir zozobra interna. 

El presidente logró encarrilar la asignatura más difícil que nuestro país tenía, el acuerdo internacional con los bonistas, mostrando inteligencia y flexibilidad para solucionar problemas que el gobierno de Mauricio Macri sembró. Cambiemos tomó deuda millonaria en dólares y no construyó ni una parada de colectivos. El peronismo hace frente a la deuda y comenzó a reactivar la economía nacional. 

Otro satélite Argentino está en órbita gracias a nuestros científicos y a la decisión de este gobierno de permanecer entre los 7 países del mundo capaces de construir aparatología espacial de última generación. Emprendimiento que Macri y sus aliados desestimó y paralizó.  

Con respeto a otras naciones decimos: Ni Canadá, ni Australia, ni Chile, ni Uruguay construyen satélites propios, Argentina con orgullosa decisión de nuestro presidente Alberto Fernández sí lo logra. No es el primer satélite nacional lanzado al espacio. Una vez más el PERONISMO coloca la nave nacional rumbo a su destino de ilimitada grandeza. 

Claro que hay muchos problemas, pero la pandemia que es un fenómeno lacerante mundial entorpeció los planes de prosperidad preparados. Nuestra administración gubernamental nacional, provincial y municipal evitó un colapso sanitario, y muchísimas vidas se salvaron gracias al esfuerzo mancomunado de todos. Este es el camino a recorrer, el del esfuerzo conjunto. 

Sin desmedro de otras naciones hermanas, estás pisando un suelo sagrado en oportunidades. Nación dueña de un futuro poderoso en oportunidades que estamos construyendo. No escuches las mentiras de los cobardes pesimistas de los medios masivos de comunicación. La verdad está en cada barrio y ciudad, provincia y paraje de nuestra hermosa Argentina, soberana de sus propios ideales, punta de lanza del progreso mundial.

            Máximo Luppino


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DÓLAR, EL TIRANO QUE SUPIMOS CREAR

jueves, 17 de septiembre de 2020


La fiebre del dólar sacude la frágil economía de la Nación. 

Desde las grandes fortunas de argentinos acumuladas bajo el imperio internacional de la verde divisa, hasta las más modestas reservas de ciudadanos que buscan preservar algo de sus maltrechos ahorros, el dólar continúa azotando la cotidianidad económica del país. 



Cual un “escudo nuclear” la comunidad argenta se refugia detrás de la verde estabilidad monetaria que la moneda gringa sabe garantizar. 

El dólar es un tirano impiadoso que los argentinos hemos creado y continuamos alimentando con un desmedido afán apátrida. Alimentamos la unidad monetaria que devora insaciablemente nuestra criolla moneda. Nuestros pesos son golpeados por nosotros mismos, La falta de confianza crónica en nuestra capacidad empodera día a día más a la moneda extranjera.  

Todo se crea o destruye según el pensamiento de las personas. Le damos poder a aquello en lo cual creemos y debilitamos hasta la muerte misma a las cosas que le quitamos fe e identidad. 

Cuando los ministros del gobierno de Mauricio Macri, funcionarios de suculentas fortunas, poseían sus patrimonios depositados en el exterior de nuestra República, era la prueba fiel de que nuestra economía estaba siendo guiada hacia un lacerante fracaso. Los que dirigían las finanzas nacionales apostaban a las coordenadas mercantiles de otros países. ¿Cómo se iban a solucionar aquellos problemas si no se confiaba en las medidas que ellos mismos debían implementar? Era como “tirar la toalla” antes de subir al ring. 

Nos cuentan los economistas que si los argentinos colocaran parte de sus ahorros en dólares en el circuito económico del país, nuestra economía resurgiría de una manera promisoria y próspera. ¿Por qué esto no sucede? Los gobiernos y la clase dirigente en general no es capaz de despertar la confianza necesaria para que veamos al peso, nuestra moneda, como un divisa poderosa en ascenso y capaz de consolidarse como expresión de una producción nacional creciente. El casi ilimitado poder que le regalamos al dólar no deja de ser un gran problema cultural antes que una inconveniente circunstancia económica. Desde hace muchas décadas reina un grupo de apóstoles de la anti-argentinidad que difunden sistemáticamente loas infinitas y fantásticas sobre las bondades de otros países. Otras naciones que poseen problemas de variada índole y que, objetivamente hablando, no son el “paraíso prometido” son sólo una aseveración de mentes ajenas al sentimiento patrio, fábulas de “tordos que buscan anidar en nidos ajenos”.  

El nacionalismo extremo es nefasto, tan dañino como la falta de gratitud y afecto al destino sabio que nos depositó en el terruño donde nacimos. El hombre es “artífice de su propio destino”. 

El día donde valoremos adecuadamente nuestra historia, nuestros próceres y nuestras propias cualidades alejadas de toda actitud fanfarrona, pero con cabal conciencia de nuestras auténticas capacidades, seguro nuestra moneda nacional tendrá el poder que merece. Entonces los argentinos transitaremos el fecundo camino de la prosperidad nacional. 

Los mensajes que nos enviamos a nosotros mismos son suicidas como Nación. Creemos en la prosperidad extranjera y cualificamos desastres internos. Esto es una locura colectiva. Estamos ataviando nuestro propio funeral con flores de malsana ingratitud. 

Debemos realizar una profunda introspección como sociedad. Darle valor a nuestros esfuerzos, despertar la confianza en nuestros hermanos, creer que es posible construir la sociedad equilibrada y justa que merecemos. Fronteras adentro, trabajando como el hornero, con cantos de laboriosidad constante, edificaremos nuestro nido de fecundidad patriótica. 

De forma subterránea y certera, la argentinidad se está cimentando. Los grandes medios de comunicación no lo ven con sus miradas profanas, pero la realidad de nuestra gloriosa Argentina surgirá con la fuerza sana de nuestra estirpe de héroes de la patria. 

A pesar de las alturas financieras que pueda alcanzar el dólar, necesitamos espiritualmente creer en nuestro amado peso argentino. La cultura criolla nos salvará del desastre que anuncian los cultores de latitudes ajenas, ficticias y materialista. 

Creemos en el bien, creemos en nuestro peso porque creemos en San Martin, Belgrano y Rosas, creemos en nuestras Malvinas y en nuestros soldados que entregaron su vida para que nuestra Nación sea gloriosa. En síntesis creemos en DIOS, en su plan y en sus hijos. 


                  Máximo Luppino


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LA BONAERENSE, ENTRE EL RECLAMO Y EL APRIETE

sábado, 12 de septiembre de 2020

Las pasadas jornadas de “protestas” de la policía de la Provincia de Buenos Aires dejaron un sabor triste para con nuestra frágil democracia. 

Casi toda la sociedad le otorgaba la razón a la policía por su pedido de adecuación salarial y mejoras en sus condiciones laborales. Esta “simpatía” que la gente le brindaba se licuó con suma velocidad cuando los efectivos uniformados cercaron la quinta presidencial en Olivos. En ese momento todo cambió. La memoria colectiva se trasladó con la rapidez de un relámpago a los históricos y funestos golpes de Estado que nuestra patria padeció. 

En la opinión popular apreció un peligro constitucional cuando miembros de la bonaerense rodearon la quinta presidencial. Así, las armas reglamentarias de la policía fueron detectadas como elementos de apriete hacia las autoridades democráticas en el marco de un ejercicio de asedio a la residencia del presidente de la Nación. 

Muchos sectores laborales se encuentran siendo víctimas de bajos salarios. Sobre todo los trabajadores de la salud, los médicos y demás trabajadores de este sensible sector deben ser rápidamente asistidos por el Estado argentino. 

Claro que hubo activismo político opositor. Hay un sector de Cambiemos que se encuentra francamente enrolado en debilitar el gobierno de Alberto Fernández. Algunos miembros del pasado gobierno aún no asumieron su derrota en las urnas de las pasadas elecciones. Golpean donde y cuando pueden, en todo momento y lugar posible, con o sin razón. El objetivo es empalidecer el gobierno actual. Sí existió preocupación cuando los dirigentes políticos comprendieron que podían llegar a ser “cómplices” de algo mucho más peligroso que un reclamo salarial de los uniformados provinciales.   

Así como todos defendemos la libertad de prensa como un derecho insoslayable de la democracia, derecho que jamás estuvo opacado en el gobierno de Alberto, también debemos cuestionar el mensaje de ciertos comunicadores sociales. El arma opositora por excelencia del PRO es el rol que algunos periodistas ejercen con inusitado desparpajo. Cada hombre y mujer puede manifestar sus criterios políticos, incluso los periodistas claro está. El tema es cuando adrede se busca confundir mezclando opinión con información y se establece un juicio de valor personal ante los sucesos que acontecen.  Algunos periodistas establecen proclamas partidarias más que preguntas a sus entrevistados. Así comienza un “juego” de aclaraciones y precisiones que estanca entrevistas y se fuerzan momentos irritantes en radio como en televisión. 

El problema de la bonaerense no se solucionó cabalmente. No por errores del gobernador Kicillof sino por la compleja estructura de la institución policial. Organización que guarda en sus filas auténticos héroes de la sociedad con auténtica vocación de servicio, como también parece que cuenta con algunas “manzanas podridas” que manchan el digno uniforme azul. 

Parece que aún no comprendemos la profundidad de la crisis mundial fruto de la pandemia que el planeta sufre, como los problemas emergentes de las desigualdades sociales provenientes de un capitalismo salvaje que debe cambiar sus principios de ganancias a costa de la vida humana. 

La clase política, sobre todo los que gobiernan, no pueden ir siempre detrás de los problemas. Deben adelantarse a las dificultades y que lleguen soluciones antes que el hartazgo social se torne en un monstruo ingobernable. 

Es totalmente inadmisible que Sergio Berni y demás funcionarios no hayan visto venir esta protesta que debilitó la idoneidad de muchos gobernantes.

Las afirmaciones del ex presidente, Eduardo Duhalde, ahora tiene otro color. Muchos salieron a “matar al cartero” en vez de aprecia qué podría haber de verdad en los dichos del experimentado político argentino.   

Esperemos que el factor sorpresa juegue a favor de la gente y no lleguen las viandas de comida en pleno velatorio de los hambrientos. Una legión de asesores brinda culto a una burocracia cancerígena en vez de analizar correctamente las medidas urgentes que la sociedad está reclamando. 

El lujo siempre fue un enemigo de la sabia comprensión. Un funcionario político debe estar al servicio de sus semejantes, no ser un cultor de sus propias desmedidas ambiciones personales. 

Tiempos duros se avecinan. Sólo vestir en la piel el overol del trabajo profundo nos permitirá emerger de esta profunda crisis que nos amenaza. 

                       Máximo Luppino


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LOS QUEMABARBIJOS

lunes, 7 de septiembre de 2020

Los brutos siempre desafiaron la sensatez desde la irreverencia del capricho reñido con la ciencia. Parecería que los necios se animan a toda suerte de tonterías. Sumergidos en el laberinto de la confusión, buscan nadar en el árido desierto, correr sobre un lodoso pantano y rechazando lo evidente ser líderes de un masivo desastre. 


La razón quedó atónita cuando un grupo de personas se dieron cita en el obelisco porteño para quemar sus tapabocas al cántico de “quememos los barbijos”. Los divorciados de la realidad mundial optaron por otorgarles entidad maligna a un elemento de protección personal (más allá del COVID-19), que tiende a evitar contagios cuidando al semejante y a uno mismo. 

Un rotundo sentimiento autodestructivo parece invadir la mente de estos individuos que actúan sufriendo una rebelión obsesiva ante lo irrefutable, operando como víctimas de una adolescencia crónica. 

La tontería no es un antídoto que nos preserva de la enfermedad, más bien es una condición mental que nos sumerge en problemas graves autogenerados por nuestro desconocimiento de lo evidente. Ante un mundo que lucha denodadamente en encontrar una vacuna que nos libre de esta terrible pandemia, mientras la humanidad evita contagios con la distancia social, estos temerarios queman barbijos…

¿Pertenecerán estos singulares militantes de la “sin razón” a los que piensan que la Tierra es cuadrada, o descubrieron indignados que los árboles son los que orinan a sus fieles caninos? 

¿Qué podría salir mal, si en plena curva ascendente de contagios estos imprudentes se agolpan incinerando elementos que los protegen?

El personal sanitario de la Nación está sufriendo una fatiga crónica en su labor plena y denodada. Asisten a sus semejantes hora tras hora, día tras día. Muchos trabajadores de la salud fallecieron en el ejercicio de su santificada profesión, otros, agotados, se encuentran con pocas fuerzas. 

Mientras los médicos, enfermeros y asistentes sanan y cuidan a la población, estos tontos se prestan a ser socios torpes del coronavirus que podrían llevarlos a una muerte temprana tanto a ellos como a sus seres queridos. 

Fiestas clandestinas, agolpamiento borreguil en nombre de la diversión, reuniones de raquíticos psíquicos, más los descuidados de siempre están propagando esta enfermedad que azota el corazón pujante de la comunidad planetaria. 

Nos solidarizamos con los que tienen que trabajar para llevar el sustento a sus familias, con las fuerzas de seguridad toda y sobre todo con el universo de sanitaristas que luchan contra el coronavirus y sufren el desprecio de los egoístas que no ven más allá de su propia vanidad egocéntrica. 

La libertad es un derecho que se gana con responsabilidad social y espíritu de solidaridad plena. 

Esperemos que estos grupos anti-todo, negacionistas crónicos, comprendan que los derechos personales están subordinados a los derechos comunales de la humanidad toda. 

                 Máximo Luppino


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USURPACIÓN DE TIERRAS, DELINCUENCIA ORGANIZADA

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Lejos de ser acciones espontáneas, la toma de tierras aflora sistemáticamente a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Son actos organizados de saboteadores profesionales del orden democrático que, aprovechando la indudable necesidad que padecen personas humildes, instrumentan la usurpación de inmuebles para lucrar y dañar el orden social. 



Los derechos personales como grupales encuentran un rotundo límite ante el derecho de nuestros semejantes. La propiedad privada como el derecho de expresión son los dos grandes pilares des orden democrático que todos debemos honrar. 

Hoy vemos que desde Villa Mascardi, El Bolsón, en el sur de la Nación, como en los municipios bonaerenses de Quilmes, la Matanza, Vicente López, Escobar, Pilar, San Martín entre otras localidades, son escenarios de esta delictiva modalidad. 

Recordemos la célebre sentencia esbozada por el tres veces presidente de la república y padre del Justicialismo: “Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”

"El Estado tiene que hacer cumplir la ley, y si hay gente tomando tierras lo que tiene que hacer es desalojar"- expresó Sergio Massa.

Sergio Berni manifestó: “El que toma tierras en la provincia de Buenos Aires irá preso, Es un delito que está organizado detrás de la necesidad habitacional” 

La toma de tierras jamás fue una modalidad peronista. Juan Perón fue un gran transformador social. De la mano del orden organizó el progreso del proletariado y de los humildes. El general, alimentó la escalada social ascendente, incentivando la formación de la poderosa clase media nacional. El voto femenino no se conquistó a empujones ni a los tiros, se galvanizó este derecho inalienable para las mujeres desde la ley. 

El peronismo se erigió entonces como un temprano movimiento “feminista” en la más alta calificación del término, de la mano de Eva Perón. 

El Estado Argentino como tal debe responder con claridad y energía ante este fenómeno que atenta contra el orden establecido. Claro que hay indudables necesidades habitacionales, pero no es la solución la “filosofía” de los usurpadores. 

Las necesidades de nuestros semejantes no habilitan a que estos se tornen delincuentes y que sean funcionales a los “sin escrúpulos” que establecen negocios espurios con el padecimiento de los más vulnerables. 

El gobierno de Alberto Fernández muestra constante sensibilidad social para con los más postergados de la patria, pero de manera alguna avala la ocupación compulsiva de inmuebles. 

La cruel pandemia postergó los planes de viviendas que ya se deberían estar construyendo. En estos días se efectivizará el comienzo efectivo de estas casas que brindarán soluciones a familias de trabajadores, además de ser un elemento formidable de la tan anhelada reactivación económica. 

Con ley y orden seremos una Nación prospera. Sin ley pareceremos una tribu primitiva que ostenta la fuerza bruta como argumento de acción. “El cumplimiento de la ley nos hace libres”…

Sabemos que una vez más aparece la “Biblia junto al calefón”. Sepamos discriminar entre los necesitados a quienes debemos ayudar y los criminales disfrazados de “pueblos originarios” o de carenciados, que en verdad parecerían ser socios de agencias inmobiliarias. 

El título de propiedad de terrenos y casas es una expresión del laborioso progreso de una loable Clase Media que el peronismo supo crear. Volvamos con fuerza a nuestras raíces de pueblo trabajador, de hombres y mujeres de conducta recta, respetuosos de los bienes ajenos. Respetando las propiedades ajenas es como educamos a las futuras generaciones en el bien privado y en el bien comunal. 

El gobierno nacional debe pisar el acelerador a fondo en la construcción de viviendas. Mientras, no debe permitir las delictivas actividades de los usurpadores. Estos son delincuentes. 

La patria se eleva sobre el sudor de los trabajadores, de los hombres y mujeres de bien. 

El peronismo sólo reconoce una clase de personas, las que trabajan. 


                     Máximo Luppino


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BERNI EN EL PODIO DE LOS PREFERIDOS

sábado, 29 de agosto de 2020


Las encuestas oscilan entre la más refinada pura ciencia que detecta las tendencias populares, hasta las más burdas, mentirosas e infames operaciones mediáticas; tanto para instalar candidatos como para desprestigiar algún personaje del universo público. 



Algunos “inmaculados” periodistas se han prestado sistemáticamente a esta deshonrosa práctica que enloda tan noble profesión sumamente necesaria para fortalecer la democracia. Saber la verdad nos permite elegir bien, por ende pertenecer a una sociedad libre y pujante.  

Escrutando el latido de la calle y el pregón de los comentarios barriales podemos encontrar coincidencias con las encuestas que son profesionalmente gestadas. 

Podemos afirmar que en la cúspide de preferidos por la argentina población se encuentran el presidente de la Nación, Alberto Fernández, Alex Kicillof, Rodríguez Larreta, Cristina Fernández, Sergio Massa y María Eugenia Vidal. Muy atrás, el ex presidente Mauricio Macri. 

Irrumpe en el podio de destacados la figura de Sergio Berni, y lo hace entre los primeros en predilección popular. Debemos destacar que la lista que enumeramos renglones antes no guarda exactitud aritmética. Ya que, según sea el encuestador, los mencionados se alternan en la cima de los predilectos. Lo llamativo de S. Berni es que su figura se encuentra entre los que prometen sumar adhesiones, al igual que el presidente de la cámara de diputados de la Nación, Sergio Massa. 

Las elecciones legislativas 2021 están en la mira de los políticos, encuestadores y periodistas de la República. La máquina de calcular comenzó a funcionar a todo vapor especulativo. Nadie la tiene fácil.  Todos deberán sortear serias dificultades para ganar la popular preferencia. 

En Cambiemos, Larreta prefiere que encabece la lista de candidatos, para la ciudad que gobierna, su amiga María Eugenia Vidal. Parapetado, el laborioso Horacio tras el alto número de preferencias electorales capitalinas que posee la ex gobernadora, mataría dos pájaros de una sola pedrada. Si Vidal encabeza la lista, mutila las aspiraciones de Mauricio y el lastre electoral nacional que podría ocasionar, además de frenar las aspiraciones de Martín Lousteau. Larreta y su equipo piensan que Macri entorpece su carrera hacia la Casa Rosada y que Lousteau se tornaría en un indeseable fantasma electoral. 

Por el lado Peronista, el hambre de poder de Berni es inocultable. El ministro de seguridad de Buenos Aires posee una plausible capacidad de trabajo, condición indispensable para los cargos públicos. Esta laboriosidad incondicional le ganó el respeto de muchos contrincantes. 

Sergio Berni, militar de origen, médico y abogado, goza de la estima de Cristina. La actual vicepresidente lo cuenta como un hombre leal. De igual forma, Alberto siente que Berni es un potencial candidato para garantizar triunfos electorales en el 2021. La bendición de Kicillof está ya otorgada para el eventual lanzamiento del hombre de acción de Buenos Aires. 

Berni acumula respeto sumando horas de trabajo y dedicación a tejer simpatías con todo potencial competidor de la singular elección del 2021. 

El ministro de Axel ostenta simpatías desde el peronismo del cual es parte activa hasta con los beneplácitos de un electorado de derecha no liberal que ve en él una garantía contra cierta izquierda que parece simpatizar más con los delincuentes que con las verdaderas víctimas de muertes y latrocinios despiadados que algunas mentes retorcidas parecen justificar. 

La “gente de a pie” esgrime un pensamiento lineal. A este gran número de electores les seduce el “al pan, pan y al vino, vino” de Sergio Berni.  

Ante la inestabilidad que algunos inconscientes quieren sembrar, es bueno prepararnos para elegir correctamente en el 2021.  Si bien al gobierno le espera un gran desafío: llevar pan a la mesa de los habitantes del país, trabajo genuino para una extensa masa de desocupados y que llegue dinero al bolsillo de la clase media angustiada y ansiosa por progresar y volver a ser el motor económico de la Nación.  

Sin el orden social que produce la estabilidad laboral, todo proyecto honesto puede naufragar. Alberto Fernández debe generar trabajo en forma urgente. El reloj conspira raudamente con sus mejores anhelos de progreso para la gente. 

¡Hay poco tiempo, la miseria avanza y la desesperanza crece!

¡DIOS ilumine a TODOS nuestros dirigentes, sean oficialistas u opositores para que puedan construir el destino de grandeza que nuestro pueblo merece!


                  Máximo Luppino


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RECONCILIACIÓN, EL ÚNICO CAMINO POSIBLE

miércoles, 26 de agosto de 2020


El expresidente Eduardo Duhalde no deseaba de ninguna manera producir daño alguno a nuestra democracia con sus afirmaciones que, sí, en verdad fueron más que inoportunas e indeseables.  

Deseamos mencionar que pensamos que Eduardo Duhalde es un hombre de bien y que jamás pensó en perjudicar al presidente Alberto Fernández y muchísimo menos manchar el derrotero del orden constitucional argentino.  

También es correcto decir que nuestras fuerzas armadas están desarrollando una conducta ejemplar, luchando contra la pandemia, asistiendo a los más vulnerables, combatiendo incendios en el Delta bonaerense y en la provincia de Córdoba, además de ocuparse de la preparación propia para la defensa nacional ante una eventual agresión extranjera.  Confiamos plenamente en nuestras fuerzas armadas, bastión indiscutido de la argentinidad. 

Que singular paradoja, ciertos periodistas buscan la novedad, saben que si generan un exabrupto del entrevistado será una noticia loable para su fama y buen nombre. Luego de encontrar lo que anhelan (ideas o conceptos polémicos) saltan raudamente a “destrozar” a su invitado. Se colocan una blanca túnica que desentona profundamente con sus acciones y se tornan en verdugos implacables del consultado.  

Los “gladiadores” del micrófono, luchadores del rating, vieron la oportunidad de sacrificar una víctima más ante el gran público para mostrarnos su “transparencia y honestidad” que desde siempre estuvo en tela de juicio. Farsantes de la palabra, fenicios incorregibles por opción, cual cultores del circo romano contemporáneo se horrorizaron con desmesura insólita, sobreactuando en la exhibición de su dudosa dignidad intelectual. Por supuesto, interrumpían su oratoria televisiva para realizar los avisos comerciales. Ellos mismos protagonizaban a viva voz las fatigosas publicidades reiteradas (hay que llenar el changuito), la verdad puede esperarnos en el estacionamiento del supermercado.  

Argentina continúa siendo presa de las antinomias. Las cuales parecen reinar en el doméstico feudo político criollo. Hay que aceptar que siempre existirán opositores que manifestarán enérgicamente su oposición. Es una fantasía de casi todos creer que se puede gobernar sin fuerzas encontradas en intereses y perfiles de Nación distintas.  La oposición política en la democracia da legitimidad a las medidas de gobierno de los oficialismos de turno. Sin oposición viva no hay democracia real. 

Claro está que hablamos de fuerzas políticas diversas con un alto sentido de responsabilidad y sentido constructivo.  La acción política sin una gran dosis de reconciliación real con el adversario ocasional es un ejercicio estéril que jamás construirá bienestar para la sociedad. 

Si buscamos la contradicción en las conductas ajenas seguramente la encontraremos o creeremos encontrarla. Vemos lo que deseamos ver. Las hipótesis de conflicto se tornan “reales” por la predisposición reinante en el criterio ya forjado en nuestro intelecto.  

La grieta está soberanamente presente en muchos dirigentes de nuestra sociedad y sobre todo en ciertos periodistas que alimentan sus programas radiales y televisivos con la “sangre” de los desencuentros ideológicos, fomentan rivalidades y potencian peleas que lastiman el universo del pensamiento honesto. En la gente “de a pie” hay encuentro y pensamientos comunes para poder progresar y avizorar un futuro mejor para nuestra Nación. 

Nuestros dirigentes deben ejercen una sincera reconciliación con su mundo interior y reflejar armónica convivencia para con los rivales de turno para generar consensos en vez de enfrentamientos inútiles. 

Las elecciones legislativas del 2021 ya están en el foco de atención de oficialistas y opositores. Negarlo significa burlarse de la gente.  Mientras, el hambre deteriora nuestras capas bajas y medias sociales, el Coronavirus continua azotando a la comunidad toda y nuestro país avanza a los tropezones por falta de generosidad de nuestros dirigentes. 

Asumamos con responsabilidad plena nuestras propias decisiones en nuestro mundo laboral cotidiano. Nosotros seremos parte del conflicto suicida o del consenso social deseado que debemos construir tenazmente entre todos.   

Cada pensamiento de fe y confianza en nosotros y nuestros semejantes será un auténtico paso adelante. No esperemos tanto de los demás. Obliguémonos nosotros a actuar con honestidad y rectitud. Ese será el principio de la salida hacia arriba que tanto merece nuestro pueblo. 


                 Máximo Luppino 


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DESDE EL GARAJE HACIA EL OBELISCO

miércoles, 19 de agosto de 2020

Luego de lavar adecuadamente sus automóviles y reponer el aromatizador de interiores de sus glamorosos vehículos, y llenos de indignación sectorial alimentada delicadamente por “periodistas” devotos de lo “anti”, partieron indignados desde su garaje rumbo al obelisco con sus consignas antiperonistas. 




Era el 17A, la protesta de las consignas fantasmas. La reivindicación casi infame de un macrismo que endeudó millonariamente al país y que originó la mayor desocupación laboral de la historia Argentina, con su consecuente pobreza extrema. Un Macri que les pidió a los argentinos “enamorarse” de Christine Lagarde, la titular del FMI de ese entonces. Mauricio, el que “pidió” disculpas a España por la hazaña libertadora de América Latina. El presidente que expulsó a los próceres de nuestro papel moneda junto al homenaje que nuestra unidad monetaria le ofrecía a la heroica gesta de Malvinas. 

La caravana de automóviles ya marchaba hacia nuestro icónico obelisco. Más que tocar las bocinas, fieles a sus principios Anglosajones, accionaban sus claxon, en lo que algunos denominaron la “marcha del parque automotor”. 

Mientras la protesta sectorial se desarrollaba, en las barriadas profundas las fuerzas sociales y el peronismo les daban de comer a los sumergidos por el capitalismo despiadado y por la pandemia mundial. ¡Que contraste! Reprobación al gobierno en automóviles por un lado y comedores asistidos solidariamente por el gobierno en la otra realidad. 

¿De que Cuba o Venezuela hablan cuando la administración de Alberto Fernández realizó un acuerdo con los bonistas extranjeros para pagar la deuda descomunal e injustificada que Mauricio generó? 

Anti cuarentena, anti gobierno, anti peronismo. En verdad parece un anti pueblo. Sólo los conforman las premisas del “gran país del norte”. 

Alberto Fernández es un presidente moderado, dialoguista y armonizador de diversas voluntades. Es un gobierno que respeta a todas las fracciones de nuestra amada Nación. ¡Tampoco les basta esto! ¿Quizás pretendan un suicidio masivo de los adherentes al justicialismo? 

En ese caso les tenemos muy malas noticias, el peronismo siempre lucha. Los seguidores del General están en la “gatera”. Estos ataques a la institucionalidad del país tendrán serias consecuencias en el futuro. En 8 meses de gobierno realizaron 4 protestas en el centro de una pandemia que se lleva en oleadas a tantas vidas humanas. No cuidan la distancia social preventiva para no fomentar más contagios de los que ya existen. 

Sabemos que nuevas marchas anti-todo se producirán. El peronismo sabe de espera y se tutea con la paciencia. Recordemos la espera de 17 años para el retorno de Juan Perón del autoritario exilio golpista de los cultores del odio. 

En Argentina, el orden político natural es el peronismo con todas las enormes variantes que un movimiento aglutinador como el nuestro ofrece a todas las fuerzas activas de la república.   

Duele nuestra Argentina. Desde la protesta motorizada en automóviles hasta los chicos y abuelos raspando las ollas de guisos de los comederos populares del país.

Claro que trabajo legítimo debemos ofrecerle a nuestro pueblo. La gente, en su inmensa mayoría, desea trabajar. Sin embargo, en el mientras tanto, debemos ser solidarios y fraternales. El dar y compartir es un ejercicio de amor al prójimo, ellos son la patria que debemos rescatar. 

Si las elecciones nacionales se realizaran hoy nuevamente volverían a triunfar Alberto Fernández y Axel Kicillof. En la marcha del 17A no hubo ningún voto del Frente de Todos.

Mientras, la administración de Alberto cuida toda vida humana. Los gobiernos de algunas potencias cavan fosas comunitarias en infame devoción a la “cultura” del descarte, DIOS los perdone en su barbarie. 

Soñamos con una Nación inclusiva y en vedad tolerante. Nosotros no tenemos odios ni rencores. Sólo pretendemos que nos dejen ejercer el bien social que anhelamos para nuestra patria, junto a una plena soberanía cultural, digna de nuestras propias tradiciones criollas mentoras de la gran argentinidad que fomentamos. 

           Máximo Luppino


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AMOR PARA NUESTROS NIÑOS

domingo, 16 de agosto de 2020

Queremos ver a nuestros niños y jóvenes no padecer hambre, desigualdad y falta de oportunidades. 


Hoy, el hambre y la extrema pobreza son un cuestionamiento insoslayable a una clase política más preocupada por el poder mundano que por el espíritu de servicio. 

Más del 50% de nuestros jóvenes están pasando días de necesidad y penuria. Esta Argentina es muy dolorosa. Debemos revertir esta blasfemia social. 

Sembrar sonrisas en el fértil corazón de los niños implica asegurarnos la construcción de una sociedad equitativa justa y solidaria.  Cuanto más felices los infantes de una comunidad, con mayor cantidad de individuos adultos positivos y honestos contará la Nación.

Enseñemos a nuestros niños el valor del trabajo, el dulce sabor de conseguir con esfuerzo los objetivos trazados. Dar por generosidad y justicia es correcto, fomentar parásitos sociales es maldad absoluta. Un individuo, para ser libre, no sólo necesita pensar por sí mismo, necesita también ganarse con trabajo su sustento y construir junto a sus semejantes un futuro de progreso y bienestar. 

La educación como hecho cotidiano que debe comenzar a aplicarse desde el primer suspiro del bebe (quizás antes también) en el seno de la familia debe estar ineludiblemente basada en el AMOR.  Primero y sobre todo debemos desarrollar las cualidades del corazón. Esto es humanismo, fraternidad y solidaridad sin distingos, compasión concreta y cotidiana, así estamos cimentando un ser auténtico y útil al desarrollo humano y amorosamente armonizado con el sublime plan divino. 

Desde 1945 a 1955, década peronista, se fomentó el cuidado y desarrollo de la niñez. Bien rezaba aquella poderosa consigna: “En la Argentina de Perón y Evita los únicos privilegiados son los niños”. Toneladas de juguetes descendían cual cascada de AMOR a todos los hijos de la patria. Más humildes las familias, más recibían. Así se gestó una sociedad político-cultural que a más de 75 años de su creación continúa hoy marcando los días de la patria. El peronismo es un movimiento profundamente cultural, basado en la filosofía del humanismo y la cristiandad con un definido matiz patriótico y nacional. Aquellas muñecas, pelotas y bicicletas que llegaban a manos de los niños significaban en el lenguaje del ALMA: “¡Te queremos, sos muy importante para nosotros, serás un gran hombre, una gran mujer, confiamos profundamente en vos!”  No era política para una elección inmediata, era una gran apuesta a formar generaciones completas en los sagrados parámetros del cariño y el positivismo solidario. 

El justicialismo del General y Evita fomentaba el día del niño como un principio cultural educativo, como una auténtica necesidad espiritual para con la patria. En aquellos días de la sonrisa segura y aplomada de Perón y de la abanderada de los humildes, todos los días eran el día del niño. Claro que simultáneamente con los juguetes se llegaba a las familias con un completo plan de vacunación y atención médica, con útiles escolares y libros y sobre todo con empleo para los trabajadores con salarios dignos que contenían posibilidad de ahorro y progreso social.  Hoy nos da mucho gusto ver cómo se festeja el día del niño en todos los lugares de la patria como una herencia cultural más de ese peronismo que empapó de sensibilidad afectiva la vida cotidiana de la Nación. 

Evita y el general daban a los más pequeños lo que ellos merecían: AMOR y plena atención. Aplicando la generosidad sincera se forjó el movimiento político-social más importante de la patria. Toneladas de mentiras y difamaciones se hablaron y escribieron sobre el justicialismo. Pero aquella bicicleta que arrancó tantas lágrimas de emoción en aquel niño pobre fue millones de veces más poderosa que la más “perfecta falsedad” Es que “Los días más felices de los trabajadores fueron y serán peronistas”. Incluye ineludiblemente el cuidado y protección de los pequeños. 

Felicitamos a todas las agrupaciones políticas, escuelas y entidades sociales que recuerdan y fomentan con amor este día del niño que se proyectará como una sempiterna sonrisa en las personas que dan y reciben afecto. Los que despiertan sonrisas en los párvulos son merecedores de la insondable sonrisa de DIOS.

Cuidar a nuestros niños, al igual que a nuestros abuelos debe ser una cuestión de estado de todas las fuerzas políticas de la Nación. Creemos que hacia ese lugar de luz nos encaminamos. 

¡Dando es como se recibe! ¡Niño feliz, hombre bueno!

                                                                Máximo Luppino


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DESTRUIR SILOBOLSAS, MALDAD Y BARBARIE

lunes, 10 de agosto de 2020


Ni idealistas, ni militantes sociales, menos aún representantes del pueblo, los que rompen silobolsas son delincuentes de la peor laya. Corromper alimento ante una gran parte de nuestra sociedad hambrienta, es en verdad un despropósito perverso propio de mentes oscuras. 


La destrucción y el daño resulta siempre una expresión de crueldad y suma ignorante necedad. Un genuino devoto de la justicia social construye oportunidades, transforma voluntades para edificar oportunidades de progreso para los que menos tienen. Jamás se detiene en las cavernas lúgubres del odio y el daño.  

Desde una cobarde terrorista bomba hasta un aparente inofensivo insulto descalificador lanzado a opositores son ejercicios deleznables para hombres y mujeres que tienen su compromiso con el bien para con sus semejantes. La violencia en cualquiera de sus expresiones sólo genera más violencia y muerte. 

El campo produce alimentos que son fruto del trabajo fecundo, granos que la madre tierra regala generosamente a los pueblos. Claro que sabemos que hay especuladores y latifundistas que sólo piensan en lucrar, pero la destrucción de alimentos sólo empeora el panorama social y eleva la escalada de enfrentamientos populares que fomentan los cultores de la apátrida grieta política.

Los labriegos son buena gente, igual que los obreros de la construcción o los operarios de las fábricas. Los sin corazón “trabajan” para enfrentar pobres con desposeídos, laburantes con changarines. En verdad los arquitectos del odio buscan dividir para gobernar desde sus lujosas guaridas de mentira y falsedad.  

Cuidemos los frutos de la tierra. Que nadie piense que se “hace patria” destruyendo. Sólo la política superior de los grandes estadistas encarrilará la distorsión de principios que se trata de justificar. 

Cada grano de alimento desperdiciado redunda en más hambre para la gente. Mayor producción de alimentos significa mayor accesibilidad para los humildes del pan de cada día. 

Dolor causa ver granos desperdiciados sobre los campos, al igual que el uso político, de todos los lados, que se pretende hacer de estos hechos vandálicos. 

Fábricas produciendo y los campos sembrados con granos cuidados por todos, esa es la fórmula del bienestar para la gente y la grandeza de nuestra amada Argentina. 


                 Máximo Luppino


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