El viento proveniente de venerables alturas susurraba en dulces cánticos: “¡Confía en TI mismo, confía en DIOS, confía en la VERDAD!”…
Confiar, lejos de ser una actitud holgazana o perezosa, es una acción trabajosa y disciplinada. Moviliza energías de esperanza y FE hacia el altar de nuestro YO INTERIOR. Confiar es comprender que el SUPREMO nos cuida y sostiene siempre. Jamás dudar de la benevolencia y AMOR de DIOS. Batallar contra las dudas y el escepti...cismo es una tarea formidable.
En el lejano Tíbet los creyentes sueles escribir los grandes pensamientos de compasión y realidad en telas multicolores que se convierten en banderines ondeando vigorosos gracias al poderoso viento de las montañas.
Se sostiene que monjes y laicos meditan imaginando que las energías benéficas de las máximas escritas en sus telas vuelan a todos los rincones del planeta. Y que socorren y vivifican a enfermos y necesitados, cual una fuerza milagrosa generada por el deseo honesto de ALMAS PURAS. ¡Son los sostenedores del mundo! Los que trabajan para el bien. Junto a cristianos, musulmanes, hinduistas, budistas y TODO HOMBRE de Buena Voluntad. …¡confía en la VERDAD!...
Nuestro PAPA FRANCISCO está en armonía con el Dalai LAMA y con todos los líderes religiosos que veneran al bien.
Lo que se concibe con FE y AMOR se concreta. Seguro en algún momento sentís la fuerza de “ALGO” muy poderoso y sublime que te da alegría y pujanza. Espero nos permitan a nosotros también imaginar que las sentencias escritas en los banderines devotos llegan a sanar todo tipo de dolor y sufrimiento.
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“Una gota de Buena Voluntad, una porción de cariño y una sonrisa regalada a TODOS. Entonces, YA Nuestra VIDA MEJORA “
¡Confía en DIOS, Confía en la VERDAD!
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