¿TRUMP - BOLSONARO, DISCÍPULOS DE LA BARBARIE?

jueves, 1 de noviembre de 2018


Una “clase política” oxidada y en una medida obscenamente corrupta es el caldo de cultivo para que surjan los fundamentalistas de la barbarie intelectual cual sicarios del buen gusto y de ideales, desgranan sin rubor los más desalmados y torpes criterios de los cuales tengamos noticias.  

Bolsonaro dijo: “Prefiero que un hijo mío muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo por ahí" “"Es una desgracia ser patrón en este país, con tantos derechos para los trabajadores” - "No emplearía (hombres y mujeres) con el mismo salario. Pero hay muchas mujeres competentes" “El problema de la dictadura militar en Brasil es que torturo y no mató”…
Estos “juicios” del actual presidente de Brasil no son más que una pequeña muestra de un perfil psicológico e intelectual de un bruto inhumano que desprecia la dimensión sagrada de sus semejantes. ¿Quién preferiría ver muerto a su propio hijo por no coincidir con su elección sexual? ¿Qué sentimientos acuna en su interior el que critica a la dictadura militar por no haber sido lo suficientemente cruel como para “matar poco” o NO matar?
Tanto Trump como Bolsonaro establecen discriminación sexual y racial en un grado práctico insostenible, no obstante, el pueblo de sus respectivos países los destacó con la presidencia de la nación. 
Cuando un hombre que en la actualidad ejerce la primera magistratura de su patria asevera que “El policía que NO mató, aún NO es policía” claramente está convocando a los oscuros fantasmas de la violencia colectiva, está convocando al crimen y la muerte, colocando al homicidio como un “valor profesional” necesario para ser cualificado y destacado en su accionar.  
La relación  Argentina - Brasil pasará por momentos difíciles, el horizonte parece tormentoso, los próximos meses mostrarán una variante incómoda en una relación bilateral que sostenía en el pasado la vigencia del Mercosur. 
Si nuestro querido Santos Discépolo conociera a Trump y a Bolsonaro seguro se tentaría a reescribir su tan mentado “Cambalache”, dándole una dimensión cruel a sus proféticas e insondables poéticas letras.  
El destino de los pueblos es como un río serpenteante que atraviesa dulces llanuras verdes y escabrosas montañas con peligrosos saltos, para al fin desembocar en el infinito océano de liberación total. 
Pensamos en Mahatma Gandhi, Martín Luther King, en Nelson Mandela y tantos otros geniales estadistas como un refugio anímico intelectual ante la oscuridad de algunos presidentes que parecerían querer retornar a las oscuras cavernas del pasado más lúgubre de la humanidad. 
La razón impera si se alimenta del Bien Supremo y la compasión como pasaportes seguros de una lógica de superación de los pueblos. 
Sólo PENSANDO Bien se ACTUA correctamente.
¡DIOS, cuídanos de la tentación del facilismo y el rencor! ¡SEÑOR, no dejes de bendecir nuestra Nación ARGENTINA!

                Máximo Luppino 

0 comentarios: